Sin DNI, asfalto ni médicos: así viven las comunidades de Santa Victoria Este

En Salta todos saben que la luz, el agua, el gas, la comida. Acceso a la salud y otros derechos esenciales, no llegan a Santa Victoria Este.

En Salta, todos saben que la luz, el agua, el gas, la comida, el acceso a la salud y otros derechos esenciales no llegan a Santa Victoria Este. Ahora, ¿alguien hace algo para cambiarles la realidad? Lo cierto es que el diario La Nación publicó un triste informe que relata el abandono de las comunidades de esa zona.

El texto fue escrito por la periodista Micaela Urdinez. Allí, ella cuenta todas las peripecias a las que se enfrentó para poder llegar a la zona. “Son caras curtidas por el sol que aparentan mucha más edad de la que tienen. Son cuerpos lastimados con hernias y problemas de espalda por el trabajo pesado de hachar, cargar troncos, armar sus propias viviendas, ir a buscar agua con baldes y cortar el chañar en el monte», reza uno de los párrafos.

Derechos convertidos en utopías

En otro párrafo del informe, se cuenta como las personas de Santa Victoria Este se acostumbraron a comer sólo un plato de arroz. Sin nada, ni siquiera sal. Luego, sobreviven a mate cocido. Otra de las grandes ausencias a las que se acostumbraron fue a la falta de luz e, incluso, de agua. Pensar en tener un DNI es una utopía enorme, tanto como la de poder acceder a un médico.

El informe periodístico cuenta que el Hospital de Santa Victoria Este está acompañando a alrededor de 40 niños en riesgo nutricional”. Además, le da voz a la directora de una organización, Natalia Paz. Ella se encarga de coordinar con las entidades estatales y el resto de las organizaciones sociales para que todas las familias estén atendidas.

Nazarena Estrade es la directora del Centro de Desarrollo Humano de Pata Pila en Santa Victoria Este y tiene una visión cruda de lo que allí pasa. “Esta es la zona de la Argentina que ni siquiera se reconoce como argentina. Y cuando no se reconoce como propio algo que lo es, quiere decir que básicamente no te importa», termina por rematar a cientos de comunidades que están condenadas al olvido.

El Intra