Otra vez Biella… | El saencismo y otro vaciamiento autoinfligido

El aporte del sujeto que hasta duerme con estetoscopio para no olvidar su ocupación, ha sido nulo tanto en el plano legislativo, como en el debate político. Sin embargo, el oficialismo provincial insiste en posicionarlo.

Por si alguien no lo recuerda, desde hace cuatro años que Bernardo Biella es diputado provincial y desde esa banca, en la que ofició como saencista a pesar de haber sido electo desde un partido familiar que en sus inicios fue opositor, su aporte a la comunidad fue nulo.

A nadie le escapa, sin embargo, que Biella intenta soldar todos los días su nombre a su condición de médico, pero como tal, no hizo absolutamente ningún aporte para proponer cambios o mejoras en el deteriorado servicio de salud pública de Salta.

Desconoce, sin dudas, la compleja problemática de los centros sanitarios estatales, y esto no sólo tiene que ver con que nunca se desempeñó en ese ámbito, sino con su evidente desinterés, toda vez que pertenece al sector privado que no duda en reclamar fondos públicos para sostenerse, por ejemplo, desde la obra social provincial o desde las promociones fiscales.

Si el rol de Biella como diputado provincial es nulo y desconocido, a tal punto que se sigue presentando como un “outsider” con ambo de médico, mucho más nulo e intrascendente es el de su compañera de bancada Cristina Frisoli, quien está cumpliendo su cuarto año de mandato, casi sin haber intervenido en los debates de sesiones y comisiones y, peor aún, habiendo prestado sus votos al oficialismo hegemónico, cada vez que fue necesario.

Que Biella sea una vez más el candidato del saencismo, en este caso con una postulación a nivel provincial, pone en evidencia el enorme fracaso político del saencismo, un sector que ocupa los cargos ejecutivos más importantes de la provincia desde hace una década y sin embargo no ha logrado desarrollar una figura propia con las condiciones necesarias de asumir dignamente una candidatura a nivel provincial.

Por si fuera poco, Biella llega a esta candidatura luego de un estruendoso fracaso en las elecciones provinciales de mayo pasado, cuando cayó derrotado ante Roque Cornejo en la senaduría por Capital, pese a contar con una inmensa estructura fuertemente financiada por el Grand Bourg.

Tampoco es un detalle menor que Bernardo Biella, como una de sus sombras más notorias, haya naturalizado públicamente una acción de abuso contra niños, tal como se informó oportunamente.

Otra vez el oficialismo provincial se apresta desarrollar una costosa campaña para levantar la imagen de una figura deslucida y tratar de preservar la banca que deja otra desprestigiada, la diputada saliente Pamela Calletti.

Opinorte