Con la excusa de haber escuchado ruidos extraños, un empleado de la empresa El Guardián, se metía a los despachos de los jueces. Ya hay denuncias de dos jueces del Tribunal de Juicios. Y no se descartan otras incursiones delictivas.
Aunque el caso permanece bajo siete llaves, El Intra Salta pudo tener accedo a detalles de una causa penal que tiene a los jueces de la Ciudad Judicial con los pelos de punta, pues lo que creían seguro: un edificio enorme, con policías por todos lados, vigilancia privada y cámaras de video, en realidad, estaba lejos de serlo.
Todo salió a luz a partir de la denuncia de uno de los magistrados que, al llegar a su despacho, notó que algo le faltaba. De inmediato, se activó un operativo que no tardó en dejar al descubierto nada menos que de un empleado de la empresa de seguridad privada El Guardián, prestataria de ese servicio en la ciudad judicial, prácticamente desde que el fastuoso edificio fue inaugurado en la gestión del ex gobernador, Juan Carlos Romero.
Las mismas cámaras delataron al travieso vigilador, identificado como Ricardo Genaro Cortez, de unos 46 años y domiciliado en barrio Santa Ana. El empleado fue detenido el 3 de abril pasado e imputado el 8, entre otros delitos, por el de robo simple en grado de tentativa y permanece detenido.
Una de las presuntas víctimas, a cuya denuncia tuvo acceso este medio, se trata de la jueza María Victoria Montoya, vocal de la Sala II del Tribunal de Juicio, la que denunció lo ocurrido en su despacho el 4 de abril, un día después de que fuera detenido el empleado de seguridad.
La magistrada se presentó ante la Oficina de Orientación y Denuncia, en la planta baja de la ciudad judicial y relató su sospecha. Dijo que desde hacía ya varias jornadas notaba, al llegar a su despacho, que no todo estaba como lo había dejado el día anterior.
Como evidencia de ello, señaló que en su despacho tiene una cajonera que solía dejarla siempre bajo llave, pero cuando iniciaba sus labores, la encontraba abierta. Sostuvo que, al haberse enterado de la detención de un guardia por la denuncia de un colega, presuntamente el juez José Riera, de la Sala VI, también del Tribunal de Juicio, la magistrada decidió sumar su denuncia.
Pidió el Var
Señaló que enterada de la situación de dicho magistrado, quien reportó que habían irrumpido en su despacho, es que solicitó que se examinen las cámaras de video internas, en especial, las del primero piso, donde está su despacho.
Cuando lo hicieron, Cortez fue descubierto, pues se advierte que el 8 de marzo, a las 2 de la madrugada, ingresa al despacho de la jueza y permanece por un lapso de 12 minutos, tras lo cual sale y sigue con sus rondas de rutinas dentro del edificio.
Pasmada por esas escenas, la magistrada solicitó que se investigue a fondo lo sucedido, pues el vigilador podría haberse llevado algún elemento suyo, o peor aún, materia o documentación de las causas “complejas” que se manejan en su sala, entre las que se encontraría la causa penal por el crimen de Jimena salas.
La denuncia, la segunda radicada contra Cortez, fue a parar a manos del fiscal penal 1, Pablo Paz, quien lleva adelante la investigación por las andanzas de este servidor privado, quien, en su defensa, había mencionado, para explicar su ingreso a los despachos de ambos jueces, que había escuchado ruidos “extraños”, por lo ingresó para verificar la supuesta novedad.
Esta explicación, no obstante, habría quedado descartada, pues luego incurrió en otras versiones. En tanto la fiscalía avanza con el caso, el rumor por los supuestos saqueos, comenzó ya a correr por los pasillos de la ciudad judicial, mientras que, en el tercer piso, los jueces de la Corte analizan la continuidad de la empresa de seguridad, puesto que éste no habría sido el primer desliz.
Los investigadores, en tanto, llevan ya varias horas viendo las imágenes de todas las cámaras de video, pues no se sabe, a ciencia cierta, desde cuándo y por qué sectores anduvo este vigilador que, por ahora, pasa sus días en el edificio de al lado, en la Alcaidía Judicial.
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