Femicidio en El Tipal: declararon los psiquiatras que evaluaron a Figueroa

En una nueva jornada del juicio contra José Eduardo Figueroa, hablaron los tres profesionales que participaron de la pericia psiquiátrica. La fiscalía y la querella cuestionaron afirmaciones del perito de la defensa.

Este viernes se vivió una nueva audiencia clave en el juicio por el caso Kvedaras, donde declararon los profesionales que participaron de la pericia psiquiátrica realizada al imputado José Eduardo Figueroa.

La fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, representa al Ministerio Público Fiscal en el debate oral, en el que Figueroa está acusado como autor del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género, en perjuicio de quien fuera su esposa.

La primera en declarar fue la médica psiquiatra del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), quien estuvo al frente de la pericia realizada durante la etapa investigativa. Explicó que el estudio se llevó adelante con la participación de otros dos especialistas, uno propuesto por la querella y otro por la defensa.

Según detalló, al terminar la evaluación intercambiaron criterios, pero como no lograron un acuerdo para elaborar un informe conjunto, cada uno presentó su propia conclusión.

La profesional del CIF sostuvo que, de acuerdo a su análisis, el imputado «conocía, comprendía y entendía la criminalidad de sus actos» y que también «podía dirigir sus acciones». Además, aseguró que no presentaba afectación de la conciencia ni una enfermedad mental de relevancia.

En su descripción, señaló que Figueroa se mostró afectivamente indiferente, con «anestesia emocional» durante las entrevistas y desprovisto de afectos. También indicó que presenta una personalidad neurótica, con rasgos obsesivos y narcisistas, lo que le genera una necesidad de control.

Al referirse al hecho investigado, la perito sostuvo que durante la entrevista surgió el relato de una discusión con su esposa que derivó en forcejeos. En ese contexto, expuso que el acusado expresó de manera textual que «quería hacerla cagar».

Además, advirtió que durante la evaluación aparecieron indicadores compatibles con una tendencia a ocultar información. «Encubre sus verdades», remarcó ante el tribunal.

Luego fue el turno del médico psiquiatra que intervino por parte de la querella, quien coincidió con el informe de la especialista del CIF. Según afirmó, el acusado mantuvo un discurso plano, controlado y reservado, y mostró signos de omitir o esconder respuestas vinculadas al hecho.

También remarcó la presencia de rasgos obsesivos y dependientes en su personalidad, lo que -según explicó- lo llevaría a buscar aprobación, negar la verdad y minimizar los conflictos.

La parte más tensa de la jornada llegó con la declaración del psiquiatra presentado por la defensa. Durante su exposición, y ante preguntas de la fiscal, reconoció que no cuenta con especialización en medicina forense.

Tanto la fiscalía como la querella cuestionaron distintos puntos de su informe. Uno de los primeros planteos estuvo relacionado con la afirmación sobre la supuesta ausencia de antecedentes de conductas impulsivas en el acusado. El profesional admitió que esa conclusión era una inferencia personal basada solo en la entrevista con Figueroa y no en elementos corroborados.

También debió aclarar expresiones incorporadas en su informe vinculadas a cuestiones de «género», pese a que ese tema no formaba parte de los puntos de pericia solicitados.

En otro tramo de su declaración, fue consultado por haber definido al imputado como una persona «estoica». El perito explicó que se trató de una apreciación personal para describir una actitud de tolerancia observada durante la entrevista.

Además, tuvo que responder por una mención incluida en su informe sobre una supuesta lucha «cuerpo a cuerpo» entre el acusado y la víctima. Allí aclaró que no se trataba de un relato textual de Figueroa, sino de una interpretación propia. También reconoció que sabía que la muerte se produjo por sofocación y ahorcamiento, según la información que había recibido.

Frente a otras preguntas de la fiscalía y la querella, el profesional explicó que cuando habló de «vulnerabilidad» del imputado se refería a una sensibilidad emocional. En esa línea, sostuvo que el hecho pudo haber sido consecuencia de un desborde o estallido emocional que terminó en una acción violenta.

Otro de los puntos observados fue el uso del término «emoción violenta» en su informe. El propio perito reconoció que se trata de un concepto jurídico y no médico, y admitió que lo incluyó aunque no formaba parte de los puntos de pericia requeridos. También dijo no recordar la fuente bibliográfica de un texto citado sobre ese concepto, aunque aseguró que es material que utiliza con frecuencia.

Al cierre de la jornada, los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans resolvieron pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo lunes 20 de abril, cuando continuará la ronda de testimoniales.

QPS