En una provincia que discute leyes contra la ludopatía infantil, el sistema de transporte público de pasajeros se transformó en una ventana de desvío masivo hacia «BetPoncho», la nueva plataforma de juego online.
La indignación social y el cinismo político escalan hora tras hora en Salta. En las últimas jornadas, lo que comenzó como la queja aislada de un grupo de padres se convirtió en un escándalo de proporciones institucionales: la Sociedad Anónima del Estado del Transporte Automotor (SAETA) abrió su aplicación oficial, utilizada a diario por miles de estudiantes y menores de edad para chequear recorridos y saldo del boleto, como una plataforma de redireccionamiento masivo hacia BetPoncho, un sitio de apuestas y casino online.
La gravedad del caso radica en el público objetivo que queda expuesto de manera directa. Cada mañana, miles de niños, niñas y adolescentes salteños abren la app de SAETA para ir a la escuela. Lo primero que impacta en sus pantallas no es una alerta de tránsito ni un esquema de frecuencias, sino una ventana emergente («pop-up») con promociones, bonos de bienvenida y salas de juego virtual.
A esto se suma una agresiva campaña en las calles: decenas de unidades del transporte público circulan por la Ciudad de Salta con sus laterales completamente ploteados con la publicidad de la casa de apuestas. La «timba» ya no solo viaja en el bolsillo de los chicos; los pasa a buscar por la parada.
Un doble discurso
El desembarco de BetPoncho en la estructura estatal de SAETA expone una contradicción flagrante y obscena dentro del propio aparato gubernamental. Hace apenas un mes, la Cámara de Diputados de Salta aprobó la media sanción del proyecto de ley de prevención y visibilización de la ludopatía infanto-juvenil.
Dicha norma busca, de manera urgente, implementar acciones de concientización y blindar a los menores ante el flagelo del juego compulsivo online. Sin embargo, mientras el Poder Legislativo intenta levantar un muro de contención para proteger la salud mental y el desarrollo de los jóvenes, el sector del transporte público les tiende un puente de plata hacia las apuestas digitales.
Las caras del silencio: ¿Dónde están Villada y Mohr?
Hasta el momento, las máximas autoridades responsables del área brillan por su ausencia y su mutismo es ensordecedor. Ricardo Villada, ex ministro de Gobierno y representante del Ejecutivo en el directorio de la empresa de transporte, no emitió una sola palabra. Como funcionario político, es quien debe responder ante los ciudadanos por qué se permite semejante exposición de menores al juego.
Claudio Mohr, presidente de SAETA, por orden de Villada mantiene las puertas de su oficina cerradas para explicar el criterio comercial de la empresa estatal. La pregunta que resuena en los pasillos de la política salteña es directa: ¿Qué marco legal aplicaron para meter una plataforma de casino en la portada de una aplicación pública de uso infantil y juvenil? ¿Quién firmó ese contrato de publicidad y a dónde van a parar los fondos recaudados a costa de la vulnerabilidad de los usuarios?
La alarmante facilidad con la que BetPoncho penetró el sistema de transporte público despierta sospechas de un entramado de connivencia que une a empresarios del juego, directivos de SAETA y las cúpulas de ENREJA.
Cabe destacar que BetPoncho fue presentada con bombos y platillos a mediados de marzo de este año por medios oficialistas como una alternativa «100% salteña» de entretenimiento online, operada por el «Nuevo Casino Alberdi». El gran escudo de la empresa, y de los empresarios detrás de ella, es que cuenta con la habilitación oficial del Ente Regulador del Juego de Azar (ENREJA) para operar de manera legal en la provincia, exigiendo teóricamente la validación de ser mayor de 18 años.
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