La posibilidad de que el PRO compita con lista propia altera los cálculos iniciales de victoria libertaria.
El PRO Salta ha iniciado un proceso interno que podría complicar severamente las aspiraciones de La Libertad Avanza en Salta. El escenario electoral de octubre, donde se definirán tres bancas de senador y tres de diputados provinciales, se vuelve más incierto.
La posibilidad de que el PRO compita con lista propia altera los cálculos iniciales de victoria libertaria. Este movimiento genera una incertidumbre estratégica para todas las fuerzas políticas en liza. La fragmentación del voto opositor siempre tiene consecuencias imprevisibles.
Para La Libertad Avanza Salta, un acuerdo con el PRO era casi un imperativo estratégico hasta hace poco. La razón es evidente y reside en la debacle electoral que sufrió el PRO en las últimas elecciones nacionales. Registraron su peor desempeño histórico dentro de la provincia, con resultados desastrosos.
Las caras visibles de esa derrota fueron figuras como el casi retirado José Gauffin y la diputada Agustina Álvarez. Esta última generó particular escozor entre sus bases, después de una campaña basada en no venderse al oficialismo. Paradójicamente, fue vista con notable comodidad en el despacho del gobernador Gustavo Sáenz, poco después de los comicios. Ese doble discurso erosionó la credibilidad partidaria.
Sin embargo, sería un error monumental subestimar al PRO salteño basándose solo en ese tropiezo reciente. El partido conserva en sus filas dirigentes con peso electoral real y capacidad de movilizar votos. En esa lista de figuras valiosas encontramos a Inés Liendo, reconocida por su buena imagen pública y gestión. También está Virginia Cornejo, una de las fundadoras históricas del PRO en la provincia, con arraigo. No se puede omitir a Rolando Carrizo, quien realiza un trabajo territorial constante y efectivo desde hace años.
Estas figuras, solas o en conjunto, podrían atraer entre cinco y seis puntos porcentuales. En una elección ajustada, sin PASO que permita rectificaciones, esa diferencia resulta absolutamente decisiva. A ellos se suman jóvenes promesas como Nicolás Maggio, aportando una cuota necesaria de renovación generacional.
El PRO Salta y sus votantes
La lección de junio fue brutal para el PRO local y debería servirle ahora a La Libertad Avanza. Los votantes del PRO demostraron que no son propiedad de nadie, son independientes y críticos. Si no se les presenta una propuesta clara, convincente y republicana, simplemente no votan o buscan otra opción. El electorado PRO no responde ciegamente a consignas nacionales o liderazgos lejanos. Exigen coherencia, trabajo y propuestas concretas para la realidad salteña. El voto no es un cheque en blanco, es un préstamo condicionado al desempeño.
Si el PRO logra reactivar su maquinaria territorial y recupera el espíritu militante que lo llevó a ser hegemónico en la capital, el panorama cambia. ¿A quién afectaría directamente ese resurgir del espacio amarillo en la provincia? La respuesta es contundente, perjudicaría principalmente a La Libertad Avanza Salta. El votante tradicional del PRO pudo haber optado por LLA en un momento de decepción o búsqueda. Pero ese votante tiene un perfil marcadamente republicano e institucionalista.
Las actitudes disruptivas del Presidente de la Nación generan rechazo en este segmento. A nivel local, la vinculación de algunos referentes libertarios con casos graves como violencia de género y extorsión sexual resulta intolerable. Esa combinación de factores nacionales y locales aleja al votante pro de La Libertad Avanza.
Por estas razones, la estrategia de LLA Salta debería reconsiderar urgentemente su tozudez de imponer candidatos nuevos sin anclaje. Insistir en ello es un error político de magnitudes, un lujo que no pueden permitirse. Hace apenas un mes, la victoria en octubre parecía un hecho consumado para el espacio libertario. Sin embargo, una seguidilla de errores no forzados y decisiones cuestionables los ha desgastado. Las encuestas reflejan una pérdida constante de apoyo, alejándolos de ese lugar privilegiado inicial. La terquedad los está empujando hacia la derrota en un escenario que dominaban.
La solución racional pasaría por ensayar un acuerdo al estilo CABA, fórmula que funcionó a nivel nacional. Implicaría que los candidatos surgieran del pool de figuras reconocidas del PRO Salta competirían bajo el sello único de La Libertad Avanza en la boleta. Esa fusión pragmática capturaría el caudal PRO Salta y sumaría el voto duro libertario. Sin esa alianza inteligente, LLA se arriesga a una catástrofe electoral en octubre. Una derrota aquí no sería solo un revés local, sería un golpe severo al gobierno nacional que buscan respaldar. El tiempo para rectificar el rumbo se agota rápidamente, la tozudez puede ser muy costosa. El futuro político de muchos dirigentes y del propio espacio nacional está en juego en estas seis bancas salteñas. La prudencia y el pragmatismo, no la ideología pura, deben guiar las decisiones finales.
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