Dentro de seis días podrían dejar de circular los colectivos en Salta

Las empresas operadoras advirtieron que el combustible disponible alcanza para pocos días y reclamaron el pago de deudas estatales para sostener el servicio.

A los salteños solo nos quedan 6 días de colectivos. No es una exageración, es la advertencia que nos acaban de lanzar las empresas subconcesionarias de SAETA. A través de una carta de documento enviada a la dirección del organismo, los operadores encendieron alarma por una crisis financiera.

Las empresas exigen la falta de los pagos de los certificados deudados por parte de los organismos estatales. Aseguran que los combustibles y los recursos actuales alcanzan para cubrir solo los próximos 6 días. Pasado ese tiempo, será imposible garantizar la continuidad de los colectivos en las calles. Mientras los usuarios exigen una respuesta, las empresas exigen el pago de las deudas. Y todo esto para frenar el colapso que podría dejar a pie a toda la ciudad.

El comunicado formal de las operadoras fue contundente al señalar que la deuda por los servicios de abril supera el 60 por ciento del total adeudado. Sumado al ajuste de marzo de 2026, la caída acumulada de kilómetros ya asciende al 12 por ciento, impactando directamente en los ingresos proyectados. Los empresarios argumentan que el ahogo financiero es exclusivo y deriva del retraso en las partidas oficiales.

Eso limita la compra de combustible y el pago a proveedores, y en la práctica significa que el dinero actual alcanza para cubrir apenas cinco días de gasoil. Pero claro, la solución mágica siempre es la misma: que el Estado ponga la plata que no tiene. La pregunta que muchos se hacen en voz baja es si realmente necesitamos a SAETA como un organismo que nuclea a las empresas de colectivos.

¿Es necesario que el Estado genere ese gasto para mantener gerentes, administrativos y una estructura que muchos consideran una oscura caja política? Nadie controla realmente esos fondos, y la transparencia brilla por su ausencia mientras el servicio se desmorona. ¿No sería más lógico que los subsidios lleguen directamente a los empresarios que ponen los colectivos en la calle?

Esa interrogante nos persigue ahora que una vez más estamos al borde del colapso del transporte público. Es importante recordar que hace unos meses, por falta de presupuesto, el servicio nocturno y el de los días domingos fueron suspendidos. Esa medida motivó decenas de protestas no solo en las redes sociales, sino que los alumnos de los siglos superiores se volcaron a las calles a reclamar el restablecimiento del servicio.

Finalmente, una medida cautelar y una decisión del gobernador Gustavo Sáenz terminaron por hacer que el servicio se restituya. Sin embargo, la solución fue un parche temporal que no atacó el problema de fondo, y ahora pagamos las consecuencias de esa inacción. La historia se repite, pero parece que a algunos les gusta ver el mismo final una y otra vez.

Los usuarios ya estamos cansados de ser rehenes de esta pulseada entre el Estado y los empresarios. Mientras unos y otros se tiran la pelota, los salteños seguimos pagando un boleto caro y recibiendo un servicio cada vez más precario. La suspensión del servicio nocturno afectó a más de 120.000 usuarios y dejó a estudiantes y trabajadores sin posibilidad de regresar a sus hogares.

Pero tranquilos, seguro que los gerentes de SAETA y los dueños de las empresas están haciendo todo lo posible para resolver el conflicto. O quizás no, porque mientras tanto, los colectivos siguen parados y el reloj no se detiene. La falta de previsión nos tiene a todos esperando un milagro que nunca llega.

El Intra