Los güemenses están cansados de la falta de obras y la desatención por parte del jefe comunal Carlos »Kety» Rosso. Hubo reclamos que se viralizaron en redes por las imagenes utilizadas.
El malestar social en General Güemes parece haber llegado a un punto de ebullición. En las últimas horas, una ola de reclamos hacia la gestión del intendente Carlos «Kety» Rosso comenzó a multiplicarse con fuerza en las redes sociales y en diversos grupos vecinales, poniendo sobre la mesa la bronca por la falta de respuestas y de infraestructura básica.
Bajo consignas directas y un fuerte tono de hartazgo, los güemenses de distintos barrios salieron a visibilizar una realidad que denuncian a diario: calles destruidas, promesas incumplidas y una supuesta ausencia del municipio frente a los problemas cotidianos de la ciudad.
El reclamo que se multiplica en los barrios
El descontento se hizo carne a través de imágenes y mensajes virales que apuntan de lleno a la figura del jefe comunal. Con consignas claras como «Los vecinos no queremos más promesas, queremos hechos para vivir mejor», los güemenses le recuerdan a la administración local que el rol de la gestión es trabajar por el bienestar de la comunidad y no darle la espalda a las demandas vecinales.
El eje central de las críticas pasa por el deplorable estado de la infraestructura vial. Las quejas se multiplican en torno a:
- La falta de mantenimiento y obras de pavimentación en arterias clave.
- El deterioro de calles que, según denuncian, terminan rotas poco tiempo después de ser intervenidas.
- La sensación generalizada de abandono en los barrios periféricos, donde los servicios y las mejoras prometidas en campaña brillan por su ausencia.
Un llamado de atención que no cesa
Bajo la consigna y etiquetas impulsadas por los propios vecinos, el mensaje apunta a romper con el silencio y exigir una reacción inmediata por parte de las autoridades municipales.
Mientras los reclamos continúan ganando espacio en las plataformas digitales, las familias de General Güemes insisten en que la paciencia llegó a su límite y que la exigencia de obras concretas ya no se negocia con promesas.
QPS




