¿Se va de Salta? El sorpresivo destino que eligió Cargnello tras dejar el Arzobispado

Tras más de 27 años al frente de la Iglesia salteña, Mario Antonio Cargnello ya tiene definido su futuro lejos de la provincia. Con la mira puesta en su renuncia, el arzobispo reveló qué pueblo eligió para instalarse y por qué decidió no quedarse cerca de su sucesor.

A pocos meses de cumplir la edad clave que marca el Vaticano para dar un paso al costado, Mario Antonio Cargnello ya piensa en la vida después del Arzobispado. Con más de 27 años conduciendo con mano firme la Iglesia en Salta, el máximo referente eclesiástico tiene una decisión tomada: dejarle el camino totalmente libre a quien lo suceda y regresar a su tierra natal.

Cargnello cumplirá 75 años el 20 de marzo de 2027, fecha para la cual pretende presentar su renuncia formal y facilitar los tiempos de la Santa Sede. Una vez que su dimisión sea aceptada, pasará a ser arzobispo emérito, tal como lo estipula el Código de Derecho Canónico, aunque su plan no incluye quedarse merodeando por los pasillos eclesiásticos salteños.

«Entregar y salir por la puerta»

Con una frase muy gráfica sobre cómo encarará la transición, el arzobispo dejó en claro que su intención es recibir al nuevo mandatario de la Iglesia, entregar el mando y retirarse sin interferir en la nueva gestión. Su idea es radicarse en un pequeño pueblo de Catamarca donde ya tuvo experiencias pastorales en el pasado.

Esta jugada no es casualidad, ya que busca evitar el peso de su figura a pocos metros del nuevo arzobispo, permitiendo que la nueva conducción gane autonomía institucional sin su sombra. Será un giro radical para su rutina: dejará atrás los masivos Pactos de Fidelidad, las multitudinarias fiestas del Milagro y las celebraciones frente a una Catedral repleta para buscar un perfil mucho más silencioso.

Una historia de peso en el norte

El arraigo de Cargnello en la región es largamente conocido. Ocupa el máximo cargo de la Arquidiócesis desde el 6 de agosto de 1999, tras haber pasado previamente por la diócesis de Orán y haber sido promovido en 1998 por Juan Pablo II como arzobispo coadjutor. Ahora, el hombre fuerte de la sotana salteña se prepara para cerrar un extenso capítulo y cambiar los flashes de la catedral por la paz de Catamarca.

QPS