El gobernador evalúa cambios en Educación mientras crece la incertidumbre por la continuidad de la ministra.
La escuela fantasma de Cristina Fiore se ha convertido en un emblema de corrupción dentro del Gobierno provincial. Pero, mucho peor que eso, dejó al descubierto que muchas áreas actúan independientemente, sin consulta o anuencia del gobernador de la provincia; simplemente hacen y deshacen a gusto y piacere, sin que nadie más que ellos sepa qué están haciendo.
Todos sabemos que, en el gabinete provincial, cada uno hace lo que se le da la gana. Basta con recordar que hace siete meses el actual ministro de Economía presentó su renuncia y aún sigue sentado en su cargo, sin que sepamos qué pasó y por qué. En aquel momento, en marzo, hizo el show de que estaba a punto de dejar su cargo.
El otro caso emblemático es el de Alejandro Williams Becker, quien renunció recientemente. El secretario de Gestión Educativa dejó su cargo, pero aún no se publicó en el Boletín Oficial y, según denuncian, conserva todavía los accesos al sistema informático ministerial. Es decir que a un acusado por defraudación al Estado se le permite acceder al sistema para borrar pruebas de los delitos cometidos.
Por eso, lo del Ministerio de Educación y Cristina Fiore pasó los límites de lo aceptable para Gustavo Sáenz. Seguramente, una vez que lea este artículo, va a demorar la salida de la ministra, pero la salida de la ministra ya es un hecho. De hecho, se han empezado a barajar nombres, pero el que suena más fuerte es un conocido del Ministerio.
Pese a que Fiore todavía resiste y no quiere dejar su cargo, ya se habría empezado a buscar un reemplazante; inclusive ya se empezaron a acercar nombres y proyectos para encarar la gestión durante el año de gobierno que le queda a Gustavo Sáenz.
El nombre que ya circula como reemplazante
Matías Cánepa es el nombre que por ahora circula en las oficinas de la Casa de Gobierno y el que convence a varios ministros del gabinete. Es un hombre que ya conoce el funcionamiento interno del Ministerio de Educación y además cuenta con la confianza y valoración de varios cercanos al gobernador Gustavo Sáenz. No es el único nombre, pero por ahora es el único que trascendió.
Si bien es un rumor fuerte, yo, en el lugar de Matías Cánepa, no me probaría todavía el traje de ministro, porque, como decía mi abuelo, los primeros choclos son para los loros. Y ya sabemos lo que pasó con el ministro de Economía: renunció o lo hicieron renunciar, y ahí sigue sentado en su cargo, esperando un reemplazo que aparentemente no llegará hasta fin de año.
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