Sáenz toma distancia de Milei y busca barajar de nuevo el tablero político

Después de acompañar varias de las principales iniciativas impulsadas por la Casa Rosada, esta vez eligió diferenciarse con un discurso enfático sobre la defensa de los recursos provinciales.

La decisión del gobernador Gustavo Sáenz de rechazar el capítulo de la reforma referido a la propiedad de las tierras rurales marcó un cambio en su relación con el gobierno de Javier Milei. Después de acompañar varias de las principales iniciativas impulsadas por la Casa Rosada, esta vez eligió diferenciarse con un discurso enfático sobre la defensa de los recursos provinciales. En política, sin embargo, casi ningún voto se explica solamente por el contenido de una ley.

La posición oficial fue presentada como una defensa de la soberanía y de los intereses de Salta. Sáenz cuestionó que se pretendiera elevar del 15% al 25% el límite de tierras rurales en manos de extranjeros y reclamó la existencia de un registro que permita conocer si la normativa vigente se cumple. Pero detrás del argumento institucional aparece un malestar político que desde hace semanas viene creciendo dentro del Gobierno provincial.

Según comentan en el entorno del poder salteño, el gobernador está especialmente molesto por el desembarco territorial de La Libertad Avanza, sobre todo en el interior provincial, la apertura de centros de campaña y la decisión del espacio libertario de construir una estructura propia en la provincia, lo cual está demostrando que competirán para ganar las próximas elecciones. A eso se sumaron las intervenciones irónicas en redes sociales de la senadora nacional Emilia Orozco, que durante las últimas dos semanas pareció encontrar una particular satisfacción en poner a prueba la paciencia del mandatario.

Hay una vieja regla del poder que nunca falla: las guerras no empiezan cuando aparecen los enemigos, sino cuando desaparece la necesidad de los aliados. Primero dejan de consultarte. Después dejan de esperarte. Finalmente construyen su propio camino. Los imperios casi nunca anuncian la ruptura con un portazo; la comunican inaugurando un local partidario, sonriendo para una foto o dejando que el silencio haga el trabajo que antes hacía la diplomacia. Cuando uno advierte que el tablero cambió, generalmente la partida ya empezó hace rato.

En ese contexto, la llamada “prensa pautera” del oficialismo provincial salió a instalar que Milei podría elegir a Sáenz como candidato a vicepresidente para 2027, después de que el Presidente afirmara que ya tenía definido el nombre de su compañero de fórmula. La versión fue presentada casi como una revelación política, aunque para descartarla no hacía falta haber terminado la escuela secundaria ni haber leído demasiados libros sobre el poder.

La política argentina tiene una imaginación desbordante. Produce más candidatos a vicepresidente que novelas de García Márquez. Apenas un presidente deja caer una frase ambigua, aparecen operadores, periodistas domesticados y alquimistas del entusiasmo capaces de convertir un saludo protocolar en una boda política. Es un oficio admirable: fabricar castillos con humo y después indignarse cuando el viento hace su trabajo. Porque el poder también tiene sus escritores de ficción. La diferencia es que ellos cobran por publicar fantasías en lugar de venderlas en una librería.

Todo indica que, llegado el momento de elegir, Milei difícilmente busque demasiado lejos. Basta observar cómo funciona el Gobierno para advertir que las decisiones centrales, la estrategia electoral y hasta la administración de las lealtades pasan por Karina Milei. En ese contexto, la posibilidad de que la hermana del Presidente ocupe ese lugar resulta bastante más lógica que la incorporación de un gobernador con autonomía política y estructura propia. El único obstáculo sería constitucional y político, no afectivo: nadie duda de que, si Milei pudiera elegir sin restricciones, la mesa familiar seguiría siendo su principal mesa de conducción.

La pregunta, entonces, no es solamente quién acompañará a Milei en una futura fórmula, sino qué hará Sáenz ante este nuevo escenario. Habrá que observar si el gobernador y otros mandatarios provinciales continuarán respaldando la reforma política, los próximos proyectos económicos y las iniciativas centrales de la Casa Rosada después de comprobar que el armado libertario no pretende asociarlos, sino competir directamente contra ellos en sus propios territorios.

La decisión de rechazar esta parte de la ley despertó, además, cuestionamientos entre algunos detractores del gobernador. Señalan que Sáenz acompañó anteriormente proyectos nacionales considerados incluso más perjudiciales para Salta y para sus habitantes sin exhibir entonces el mismo nivel de indignación. Desde esa mirada, su nueva firmeza tendría menos relación con la extranjerización de las tierras que con la certeza de que La Libertad Avanza ya comenzó a caminar la provincia sin pedirle permiso.

El panorama político de Gustavo Sáenz se volvió más incierto. Su rebeldía legislativa parece un intento por recuperar centralidad, fijar límites y barajar de nuevo una relación que hasta hace poco se presentaba como pragmática. Queda por saber si se trata de una diferencia circunstancial o del comienzo de una ruptura. Por ahora, el gobernador movió una ficha. Milei, mientras tanto, parece seguir confiando más en su hermana que en cualquiera de sus aliados. Pero sabe que a Gustavo Sáenz no hay que subestimarlo. Bastantes pruebas dio de su capacidad de moverse en terreno adverso.

El Intra