Sáenz, mal colocado en la foto y junto a sus dos ‘demonios’

El Gobernador de la Provincia ha sido fotografiado en la cena con la que la Liga Salteña de Fútbol festejó sus 103 años de existencia.

El ágape se sirvió anoche y al mismo han asistido los dos anteriores gobernadores de Salta: Juan Carlos Romero (1995-2007) y Juan Manuel Urtubey (2007-2019).

Si curioso es ya el lugar marginal que Gustavo Sáenz (el primer mandatario de la Provincia y máxima autoridad presente en el lugar) y su esposa ocupan en la fotografía publicada por el propio gobierno provincial, mucho más curioso es todavía que el Gobernador comparta la escena con:

1) Quien no contento con haberle dejado una deuda impagable, inexplicada y untrackable de 640 millones de dólares, acaba de echarle la culpa públicamente a él (a Sáenz) de no haber ejecutado, cuando fue Intendente de Salta (2015-2019), las obras acordadas en agosto de 2016 en el marco de la oscura y sospechosa operación del Fondo del Bicentenario.

2) Quien acaba de protagonizar en el Senado de la Nación el vergonzoso papel de portavoz de un brutal aumento de las dietas senatoriales, acto calificado por el propio Sáenz como «inoportuno» y, probablemente, «hipócrita».

Pero hay más.

Juntos, aunque no revueltos, aparecen:

1) El que públicamente se burló del aumento retributivo de los senadores nacionales, diciendo que probablemente fue debido a que a Romero «no le alcanza la plata», y lo acusó de ser el responsable del endeudamiento de la Provincia.

2) El dueño del diario que todos los días dedica a Urtubey grandes y floridos espacios para recordar su responsabilidad en el endeudamiento provincial y que parece empeñado en enterrar -antes de que nazca- una probable candidatura nacional de quien gobernó Salta entre 2007 y 2019.

La convivencia democrática y los gestos civilizados están muy bien, por supuesto. Pero estarían mucho mejor si con ellos nuestra democracia creciera y se enriqueciera.

Y este no es el caso, porque, por delante y por detrás de las sonrisas y de los gestos conciliadores, hay una variada agenda de temas que separan a los tres y cuyo calculado ocultamiento perjudica a los salteños, a los que se adeuda explicaciones y que se merecen gestos claros y valientes que ninguno de los tres parece capaz o estar dispuesto a hacer.

Los salteños piden a gritos que los tres fijen posiciones firmes y que no den -como anoche- la impresión de que, por debajo de las discrepancias mediáticas, entre ellos hay un sólido acuerdo para que nadie les pida cuentas ni responsabilidades.