En las últimas horas ha corrido como reguero de pólvora el comentario que el municipio de Vaqueros, a cuyo frente se encuentra el múltiple sospechado, Daniel Moreno, podría ser intervenido. La especie, que fuera difundida por un medio radial, ha sido ampliamente comentada en el ambiente político donde el intendente Moreno, últimamente es conocido como el “apestoso”, porque de un tiempo a esta parte nadie quiere sacarse una foto con él.
Lamentablemente para los vecinos, el municipio de Vaqueros, en los últimos meses ha estado expuesto incluso a nivel nacional como un sitio sospechado de ser parte del trazado de supuestas conexiones con el narcotráfico, y su intendente, Moreno, fue nombrado como alguien muy próximo al asesinado, Darío Monges, quien apareciera -como es sabido- con cinco disparos en la cabeza luego de que se difundiera un video durante una entrevista con jefe narco del norte de la provincia.

Esta serie de denuncias y escándalos donde se mezclan causas caratuladas como abuso sexual y que también comprometen como protagonista principal a, Daniel Romero, muy cercano a Moreno, tanto que en la jerga popular se lo conoce como el “viceintendente”, y para otros como “el intendente en las sombras”, serían las causas que terminaron generando un clima de incertidumbre y desconfianza en la comunidad, cuyo posible impacto negativo en el terreno electoral ha puesto en jaque al “mellizo” Moreno.
Ocurre que en el mes de noviembre de 2024, el juez de Garantías Pablo Zerdán elevó a juicio la causa contra Daniel Moreno por el delito de abuso sexual simple, tras la denuncia de una ex trabajadora municipal que afirmó haber sido víctima de hostigamiento y comentarios inapropiados por parte del intendente luego de que denunciara a su íntimo, Romero.
Paralelamente, Daniel Romero, enfrenta cargos por abuso sexual gravemente ultrajante en una causa que se tramita por separado, siendo que ambas causas tendrían fecha próxima de inicio de juicio.

Respecto del caso Monges, aunque Moreno ha intentado desvincularse de Monges, describiéndolo como una persona «fabuladora», su probada cercanía con el asesinado mensajero de la droga ha terminado colocando al intendente Moreno es una muy difícil situación social y política.
Hay que recordar que distintos testimonios brindados durante el juicio por la causa Monges, señalaron que el asesinado habría actuado como gestor para los hermanos Moreno.
La acumulación de estas denuncias y la gravedad de los hechos han generado un clima de inestabilidad política en Vaqueros. Sectores de la oposición y organizaciones civiles han comenzado a exigir una intervención provincial del municipio para garantizar la transparencia y el correcto funcionamiento institucional. Aunque hasta el momento no se ha oficializado ninguna medida en este sentido, la posibilidad de una intervención se vislumbra en el horizonte como una respuesta a la crisis que atraviesa la gestión de Daniel Moreno.
Por si todo esto fuera poco, hace unas semanas, Daniel Moreno, estuvo presente en un programa televisivo donde descalificó al gobernador, Gustavo Sáenz, afirmando que “nosotros (los intendentes) con el anterior gobernador estábamos acostumbrados a otro trato” y que ahora con Sáenz, estarían “frizados”, incluyéndose él mismo en el distante trato con el gobernador. Obviamente, declaraciones políticas poco felices, más para un intendente que baila en la cuerda floja. Su intento desesperado de colocar en contra del gobernador a los demás intentendes es notorio aunque fallido pues Sáenz demostró tener un trato cordial y cercano a los mismos. Lo que deja en evidencia la total deseperación de Moreno al pretender que sus errores y desprolijidades sean encubiertas como, según él lo desliza cuando dice que «él estaba acostumbrado a otro trato con el gobernador anterior». El susodicho y siempre apañado en su gesitón, como el mismo dejó entrever, no sabe de límites, los que está conociendo ahora durante esta gestión que no le interesa cubrir a «ineptos y sospechados».
De esta manera, es que la comunidad de Vaqueros se encuentra en vilo, no sólo vapuleados los vecinos por tanta exposición negativa del pueblo y de su intendente, sino porque además con estas denuncias y sumado el rumor de una posible intervención ven que la esperanza de tener un nuevo ingreso con otro puente, se esfuma como humo en el viento. En el murmullo de las calles vaquereñas se escucha decir que la mayoría sólo recuperar la confianza en sus autoridades y que haya un gobierno municipal libre de escándalos y corrupción.




