Narcotráfico y criminalidad en Rosario

Comenzó el juicio al Clan Alvarado que puede dejar expuesto los vínculos de la banda con policías, empresarios y políticos

En la primera jornada, fiscalía pidió prisión perpetua para Esteban Alvarado, uno de los narcos más sanguinarios de Rosario y enemigos de Los Monos.

Luego de tres años de investigaciones, se inició el juicio oral y público contra la banda que lidera Esteban Lindor Alvarado, uno de los grupos más violentos de Rosario que, según los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery, dejará expuesto el funcionamiento del «mercado criminal en la ciudad».

Este lunes, los acusadores presentaron el caso y confían en poder demostrar los mecanismos por el cual más de 30 personas, entre ellas nueve policías que ya fueron sentenciados a través de juicios abreviados, participaban de en una empresa criminal que abarcaba distintos negocios ilegales.

Alvarado está acusado de liderar uno de los grupos narcos más violentos de la ciudad que actualmente se disputa a sangre y fuego el territorio con otra de las bandas más reconocidas: Los Monos. El último capítulo de esta guerra trascendió los límites de Rosario por la brutalidad con la que acribillaron a una pareja y a la hijita de un año cuando salían de una boda en la que participaron varios personajes del hampa local. El Audi en el que se trasladaban las víctimas fue encontrado incinerado en un camino rural cercano al salón con el cuerpo de la mujer en su interior.

Según señaló el fiscal Luis Schiappa Pietra, los tres años de investigación donde se recabaron las pruebas que a partir de ahora aportarán en el juicio expondrán los engranajes criminales que relacionan a los sujetos más violentos con los encargados de administrar los recursos. En definitiva, los lazos de sicarios con financistas, desarrolladores inmobiliarios y policías.

«Nos dará los indicios de cómo pudieron prosperar en Rosario durante mucho tiempo estos mercados criminales», afirmó Schiappa Pietra.

La causa se inició a fines de 2018, cuando la banda secuestró a Lucio Maldonado, un prestamista que trabajaba para ellos pero por cuestiones que se supone se develarán en el juicio, terminó asesinado y su cuerpo apareció en la autopista Rosario-Buenos Aires. Hasta ese momento, Alvarado no se encontraba bajo el radar del mapa narco de los investigadores santafesinos aunque acumulaba algunas causas en la justicia federal por venta de autopartes robadas.

El crimen de Maldonado puso en relieve el verdadero peso de Alvarado «como uno de los personajes más importantes de la narcocriminalidad en Rosario», sostuvo el fiscal Matías Edery. A partir de allí, se descubrió que Alvarado era el instigador de muchos de los crímenes brutales que sufrió la ciudad, de extorsiones y aprietes violentos a funcionarios judiciales mientras experimentaba un desarrollo económico impactante.

A su vez, el jefe mafioso está sindicado por haber ordenado el asesinato de Luis Medina, uno de los principales jerarcas del narcotráfico que fue baleado en la madrugada del 29 de diciembre de 2013. El caso generó un gran escándalo político ya que esa misma madrugada, el entonces ministro de Gobierno del socialista Antonio Bonfatti, Rubén Galassi, llegó al hotel donde se hospedaba Medina y junto a un funcionario de extrema confianza y especialista en informática Javier Echaniz, se llevaron la Mac personal de la víctima en un hecho que sigue sin aclararse.

Todo este entramado no hubiese sido posible sin el «permiso estatal para que funcione», explicó el fiscal Matías Edery haciendo alusión a los nueve policías implicados que fueron condenados en juicios abreviados previo. Para los acusadores, los cómplices de las fuerzas policiales colaboraban dando protección y cobertura pero también orientando las investigaciones hacia otras bandas enemigas. Allí se explica por qué Los Monos estuvieron bajo la lupa muchos años antes de que se advirtiera el poder de Alvarado.

Según los investigadores, Alvarado cuenta con propiedades en los barrios privados más exclusivos de Rosario, aparecen financiando condominios de lujo y se habla de una mansión en Río de Janeiro. En conclusión, un inversor de peso en el próspero boom inmobiliario que mantiene la ciudad hace décadas.

Fuente: LPO