La carrera hacia 2027 comenzó a acelerar movimientos dentro de la política argentina. La Libertad Avanza y el PRO mantuvieron una segunda reunión para analizar la posibilidad de construir una alianza nacional que permita evitar la dispersión del voto de centroderecha y fortalecer una oferta electoral común.
La Libertad Avanza y el PRO retomaron las conversaciones para explorar un acuerdo electoral de alcance nacional rumbo a 2027. Aunque las negociaciones todavía están en una etapa preliminar y deberán resolverse provincia por provincia, una eventual alianza también podría alterar el tablero político salteño, donde el oficialismo libertario busca consolidarse como principal oposición a Gustavo Sáenz.
El entendimiento todavía está lejos de estar cerrado. Las conversaciones deberán avanzar distrito por distrito y resolver una cuestión particularmente sensible: cuánto espacio está dispuesto a ceder el oficialismo de Javier Milei y qué nivel de representación exigirá el partido fundado por Mauricio Macri. La negociación responde, sin embargo, a necesidades bastante claras de ambos sectores.
Milei conserva un liderazgo nacional fuerte y una identidad electoral mucho más potente que la del PRO, pero La Libertad Avanza todavía tiene dificultades para desarrollar estructuras competitivas en distintos territorios. El macrismo atraviesa exactamente la situación inversa: perdió centralidad política nacional, aunque conserva dirigentes, intendentes, legisladores y estructuras partidarias consolidadas. La ecuación, en principio, resulta complementaria. Milei aporta liderazgo y volumen electoral; el PRO aporta organización territorial y cuadros políticos.
Salta, entre la alianza libertaria y el armado federal de Sáenz
El problema aparece cuando esa complementariedad debe convertirse en candidaturas concretas. Si La Libertad Avanza absorbe completamente al PRO, el macrismo corre el riesgo de quedar reducido a una estructura territorial al servicio del proyecto presidencial de Milei y perder definitivamente identidad propia. Pero si el PRO reclama demasiados espacios en las listas, los libertarios podrían considerar más rentable competir por su cuenta. Ese dilema nacional tendrá inevitablemente una traducción en Salta.
La Libertad Avanza busca consolidarse como alternativa al gobierno de Gustavo Sáenz de cara a 2027 y viene profundizando su diferenciación con el oficialismo provincial. Una eventual alianza con el PRO podría ampliar su capacidad territorial, sumar dirigentes y ordenar parte del voto opositor que hoy aparece fragmentado. Sin embargo, el acuerdo también podría abrir una nueva disputa por candidaturas.
En Salta ya existen dirigentes libertarios con aspiraciones propias y una conducción partidaria que necesita preservar el peso de la marca Milei. Incorporar al PRO obligaría a negociar lugares en las listas, liderazgos departamentales y eventualmente la fórmula provincial.
En política, sumar estructuras no siempre significa sumar votos de manera automática. También implica distribuir poder. Mientras LLA y PRO evalúan cómo convivir, Sáenz intenta construir una estrategia diferente.
Los diputados nacionales Pablo Outes, Bernardo Biella y Yolanda Vega comenzaron a integrarse en Argentina Federal, el espacio parlamentario que reúne legisladores vinculados a distintos oficialismos provinciales y que pretende negociar con la Casa Rosada proyecto por proyecto.
Ese movimiento le permite al gobernador salteño sostener una posición que viene cultivando desde el comienzo de la gestión libertaria: mantener canales abiertos con Nación sin quedar incorporado orgánicamente a La Libertad Avanza.
La estrategia también tiene proyección hacia 2027
Sáenz busca ocupar un espacio político que no obligue al electorado salteño a elegir exclusivamente entre Milei y el peronismo nacional. Para ello necesita mostrar autonomía frente al Presidente, pero conservar suficiente capacidad de diálogo para conseguir recursos, obras y decisiones favorables para la provincia.
Una alianza entre LLA y PRO podría obligarlo a reforzar esa identidad federal. El escenario que comienza a delinearse en Salta podría entonces tener tres polos: un frente libertario ampliado con sectores del PRO; el espacio provincial construido alrededor de Sáenz y Argentina Federal; y un peronismo nacional que todavía intenta reorganizarse.
Por eso las negociaciones entre Milei y Macri exceden ampliamente una eventual fotografía conjunta.
Si el acuerdo prospera, puede modificar candidaturas, alianzas y estrategias provinciales. Y en Salta tendrá una consecuencia particularmente importante: definir si La Libertad Avanza consigue reunir bajo una misma estructura a buena parte de la oposición al saencismo o si las tensiones internas terminan fragmentando nuevamente ese voto.
Camino a 2027, ésa será una de las disputas centrales: quién consigue convertir mejor una marca nacional en poder territorial y quién logra transformar el poder territorial en una alternativa electoral competitiva.
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