Este 3 de noviembre se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes. En total, son 435 miembros de la cámara baja del Congreso. También se elegirán 35 de los 100 escaños del Senado, la cámara alta. Las encuestas vaticinan una derrota republicana. El presidente busca mantener al menos el control del Senado.
Donald Trump pondrá en juego este martes los dos últimos años de su segundo mandato en las elecciones de medio término.
Sabe que los comicios marcarán casi con seguridad el fin del control republicano del Congreso -hoy tiene mayoría en ambas cámaras-, aunque la clave estará en preservar al menos el Senado.
No es algo inédito para los oficialismos estadounidenses perder las “middle-term”. El propio Trump lo sufrió en su primer gobierno (2017-2021). Se trata de un verdadero referéndum para el presidente de turno, aunque su nombre no aparezca en ninguna boleta.
The American Presidency Project, de la Universidad de California, puso esta evidencia en números: el oficialismo perdió 26 escaños en promedio en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado en las últimas 20 elecciones de medio término desde 1946.
Trump, según encuestas coincidentes, no será una excepción. Solo Bill Clinton y George W. Bush lograron sortear esa maldición.
Las cinco claves de las elecciones de medio término en Estados Unidos
En un escenario político marcado por una fuerte polarización generada por el estilo explosivo del presidente republicano, sobresalen cinco claves que serán fundamentales en estos comicios.
¿Qué se elige este martes? Este 3 de noviembre se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes. En total, son 435 miembros de la cámara baja del Congreso. También se elegirán 35 de los 100 escaños del Senado, la cámara alta.
Hoy el partido Republicano tiene 219 bancas en la Cámara de Representantes contra 214 en poder Demócrata. En el Senado, el oficialismo cuenta con 53 senadores contra 47 de la oposición.
Además, gran parte de los estadounidenses elegirá a sus representantes estatales. De hecho, 36 estados escogerán gobernador, entre ellos California, Florida, Texas, Nueva York, Georgia, Michigan, Pensilvania y Ohio.
En forma paralela, habrá145 referendos sobre temas que oscilan entre el derecho al aborto y una reforma impositiva. En California se vota una propuesta que exige a los residentes con un patrimonio superior a los U$S 1000 millones pagar un impuesto del 5% sobre el valor total de su fortuna.
¿Qué está en juego en estas elecciones? Trump está en una situación difícil. Viene de gobernar los primeros dos años con un control absoluto del Congreso. Ahora, parece un hecho que perderá la cámara baja y la lucha se concentra en conservar el Senado.
Si pierde ambas cámaras, el gobierno enfrentará un final de mandato sin poder legislativo y bajo una enorme presión opositora.
El impacto sería durísimo. Trump quedaría debilitado en sus planes de imponer políticas públicas y aprobar leyes. Pero además una derrota en ambas cámaras incrementaría el escrutinio del Congreso en su gestión con el eventual avance de juicios políticos.
De hecho, Trump aventuró este domingo que, en un escenario legislativo adverso, podría recurrir al veto sistemático.
“Supongo que me convertiré en el ‘señor Veto’. No sería la primera vez. Tienes un presidente que no cuenta con la Cámara de Representantes o el Senado, ellos envían propuestas, las vetas y, finalmente, después de un mes o dos de vetarlo todo, se acercan y cierras un acuerdo”, afirmó a Fox News.
La batalla del Senado es clave. En un eventual empate, tendrá la ventaja del desempate a través de su vicepresidente J.D.Vance. Pero si pierde el control de la cámara baja, lo limitaría mucho para cuestiones clave como la designación de jueces, funcionarios del gabinete y embajadores.
A Trump le quedaría entonces la opción de gobernar con órdenes ejecutivas, con foco en la política exterior y una carrera abierta por su sucesión.
Sumado a esto, el presidente ostenta una mayoritaria imagen negativa. De hecho, seis de cada diez estadounidenses se muestran descontentos con Trump, según un reciente sondeo de Gallup.
Las causas son fácilmente identificables. No se trata del estilo ofensivo, irreverente y contradictorio del presidente, sino la marcha de la economía y la guerra en Irán.
La economía sufrió un golpe desde el inicio de la guerra en Irán en febrero pasado. El Pentágono tuvo un enorme error de cálculo. Prometió solo cuatro semanas de conflicto, pero ya van ocho meses, más allá de que en las últimas semanas no hubo ataques mutuos. La Casa Blanca no quiso que nada enturbiara la campaña, pero la guerra sigue abierta.
El principal impacto fue el alza del combustible. Según la Asociación Automovilística Estadounidense, el precio del galón de nafta (3,7 litros) alcanzó un promedio de 4,27 dólares, frente a los 2,98 dólares de antes de la guerra. Solo en septiembre aumentó 9,1% sobre el mes anterior. El estadounidense promedio vive subido a un automóvil. La suba impactó además en varios productos esenciales para la industria y la agricultura, lo que generó fuertes críticas aún entre los republicanos.
La inflación de septiembre se ubicó en 3,7% anual, tres décimas sobre septiembre, según datos oficiales.
Los estados púrpura
La atención principal de estas elecciones estará puesta en los estados “bisagra”. Son los territorios que suelen cambiar de color frente a cada elección y oscilan entre los demócratas y los republicanos. También se los conoce como “estados púrpura” por la mezcla entre el color rojo republicano y azul demócrata.
Este martes serán centrales las carreras por el Senado en los estados de Carolina del Norte, Iowa, Maine, Michigan y Ohio. Pero esta vez hay un condimento extra. Algunos estados tradicionalmente republicanos podrían cambiar de color, como Kansas y el conservador Texas, la verdadera joya del conservadurismo estadounidense. Allí los demócratas mantienen una ligera ventaja en las encuestas.
Qué dicen las encuestas
Las proyecciones de Decision Desk HQ revelan que la oposición demócrata tiene hoy un 79% de probabilidades de ganar la Cámara de Representantes y un 56% de recuperar el control del Senado.
Los sondeos son muy favorables a la oposición demócrata. Un total de 10 mediciones compiladas por The New York Times reveló una ventaja promedio de entre cuatro y doce puntos para el Partido Demócrata.
Un sondeo de Ipsos, para la agencia de noticias británica Reuters señaló un 53% de respaldo para los demócratas contra un 44% de los republicanos. Un porcentaje similar marcó la encuesta de YouGov para The Economist: 52% demócrata contra 41% republicano.
TN




