La medida se extenderá del 30 de septiembre al 2 de octubre y reclama el cumplimiento de una cautelar por la actualización salarial docente.
La Universidad Nacional de Salta (UNSa) se sumó a un nuevo paro nacional de actividades que dejará las aulas vacías desde el miércoles 30 de septiembre hasta el viernes 2 de octubre. La medida fue confirmada tras el Plenario de Secretarías Generales de la CONADU Histórica y cuenta con el respaldo de la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNSa.
El reclamo central de los gremios universitarios es el cumplimiento efectivo de la cautelar dictada por el juez en lo Contencioso Administrativo Federal Martín Cormick. Dicha medida implica la actualización salarial faltante del 33,4% sobre los últimos haberes, algo que el gobierno nacional sigue esquivando con excusas procesales.
La semana pasada el juez ratificó la vigencia de la cautelar y otorgó al gobierno un plazo de cinco días hábiles para cumplir con lo resuelto. Sin embargo, desde el gremio advirtieron que el gobierno sigue buscando la manera de no acatar el fallo ni cumplir con lo que el Congreso ya aprobó oportunamente.
Mientras los docentes universitarios llevan meses reclamando una recomposición salarial que compense la inflación acumulada, el gobierno nacional ofrece aumentos del 3% que resultan insuficientes para cualquier economía doméstica. La paciencia de los trabajadores de la educación superior tiene un límite y ese límite se llama 33,4%.
La UNSa quedará nuevamente sin clases y miles de estudiantes verán interrumpido su cursado por un conflicto que parece no tener solución a la vista. La responsabilidad de esta situación recae directamente sobre un gobierno nacional que prefiere judicializar el conflicto antes que sentarse a negociar de buena fe.
Los gremios universitarios han sido claros en sus demandas y han agotado todas las instancias de diálogo posibles. La cautelar no es un capricho judicial, sino el reconocimiento de un derecho salarial que el gobierno se niega a pagar por razones que solo ellos conocen.
La educación pública universitaria vuelve a ser rehén de un ajuste que no distingue entre provincias ricas y pobres, ni entre estudiantes que pueden pagar una universidad privada y los que dependen exclusivamente de la UNSa. El paro es una medida extrema, pero a veces las medidas extremas son las únicas que quedan cuando el diálogo se agota.
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