La Casa Blanca defiende el derecho de expresión tras la bandera de «Las Malvinas son argentinas» en la semifinal

La Casa Blanca sentó posición en la previa de la final de la Copa del Mundo frente a la polémica desatada luego de que los jugadores argentinos desplegaran una bandera que decía “Las Malvinas son argentinas” tras la victoria contra Inglaterra en la semifinal del torneo y defendió su derecho a expresarse libremente.

Al ser consultado en una conferencia de prensa por el periodista británico Rob Harris (Sky News) sobre el accionar de los jugadores albicelestes, el director ejecutivo del grupo de trabajo para el Mundial 2026, Andrew Giuliani, fue categórico: “Tienen la capacidad de hacerlo en los Estados Unidos de América”.

Creemos en nuestros derechos de la Primera Enmienda en los Estados Unidos de América. Creo que esta va a ser una final increíble. Pienso en Argentina, en la increíble remontada que lograron contra el equipo inglés, que era realmente bueno. Mucha gente pensó que este sería el año en que, finalmente, después de 60 años, Inglaterra llegaría a una final. Tendrá que esperar hasta el 2030 o más. Pero Messi es uno de los mejores de todos los tiempos. Y, en cuanto a la capacidad, la oportunidad de poder hacer esas declaraciones, tienen la capacidad de hacerlo en los Estados Unidos de América”, respondió.

La bandera había sido arrojada desde la tribuna y fue el mediocampista Giovani Lo Celso quien se encargó de colocarla en una de las áreas, rodeado por varios de sus compañeros. El gesto expuso la fuerte carga emocional e histórica con la que el plantel vivió el encuentro, en contraste con los esfuerzos previos del director técnico, Lionel Scaloni, quien durante los días anteriores había intentado bajar los decibeles de la rivalidad al asegurar ante la prensa que solo era una “partido de fútbol”.

El mensaje de los futbolistas desafió las estrictas pautas de seguridad impuestas para el partido, catalogado previamente como de “alto riesgo” por las autoridades estadounidenses.

Incluso la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, había advertido en la previa a los hinchas argentinos que estaría “prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial”, aclarando específicamente que quienes intentaran ingresar con banderas o remeras alusivas a las Islas Malvinas no superarían los controles de acceso.

La posibilidad de una sanción para el equipo que conduce Scaloni comenzó discutirse mediáticamente luego de las quejas de periodistas y políticos británico, que alegaron que el código de la FIFA prohíbe expresamente “pancartas, banderas, volantes, prendas y otros elementos de naturaleza política, ofensiva o discriminatoria”.

En 2014, la FIFA multó a la Asociación del Fútbol Argentino con 27.000 dólares tras un incidente idéntico —la misma leyenda— antes de un amistoso contra Eslovenia. De haber una pena, en base a los antecedentes, no debería exceder a un castigo económico.

El presidente Javier Milei también se refirió al episodio y lo calificó como una expresión “perfectamente válida y lícita”. Sin embargo, aclaró que la cuestión de la soberanía se resolverá por la vía diplomática y separó ese episodio de una eventual sanción económica de la FIFA.

Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan”, sostuvo. Pero agregó que el reclamo soberano “está en otro carril, eso hay que manejarlo inteligentemente”. “Son cosas distintas. Un partido de fútbol es un partido de fútbol”, dijo.

Por su parte, el gobierno británico reclamaron una investigación formal por parte de la FIFA.

La portavoz del primer ministro,Keir Starmer, fijó la postura oficial durante la habitual conferencia de prensa con periodistas parlamentarios.“Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son”, afirmó. Y agregó: “Nuestra posición no ha cambiado. La autodeterminación corresponde a los habitantes de las islas”.

Durante la conversación con los medios también le consultaron si la FIFA debía intervenir por la exhibición de la bandera. La portavoz respondió que coincidía con las declaraciones formuladas previamente por el ministro de Ciencia, Peter Kyle, y señaló que cualquier decisión corresponde al organismo rector del fútbol mundial.

Medios británicos, como DailyMail o The Telegraph, reseñaron las declaraciones del funcionario del gobierno de Trump y lamentaron que se “haya puesto del lado de Argentina”. También señalaron que no se sabe si la FIFA tomará alguna decisión -algún castigo- antes de la final del domingo contra España.

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