José García denunció que jamás se le notificó sobre el rol que legalmente le correspondía asumir, debido a que el trámite administrativo nunca se realizó.
En un hecho de altísima gravedad política que expone un abierto desprecio por las instituciones y por la Carta Orgánica Municipal, la Ciudad de Salta permaneció administrativamente acéfala durante más de quince días. La figura del intendente fue reducida a un mero adorno prescindible por la gestión de Emiliano Durand, quien junto al presidente del Concejo Deliberante, Darío Madile, viajó a China bajo el pretexto de buscar inversiones. Mientras la capital se encontraba en una situación crítica acorralada por los incendios forestales, el Municipio quedó operando sin un conductor legalmente designado, conducido de manera informal por el círculo de amigos del poder. Una muestra clara de la escasa importancia que el oficialismo le otorga a la legalidad y a la responsabilidad del cargo público.
El procedimiento institucional es claro y obligatorio: ante la ausencia simultánea del jefe comunal y del titular del Concejo, la intendencia interina debía recaer en el vicepresidente primero del cuerpo, el concejal José García. Sin embargo, este trámite administrativo nunca se realizó y jamás se le notificó al edil sobre el rol que legalmente le correspondía asumir. La ciudad estuvo a la deriva, manejada en las sombras y al margen de los mecanismos que exige la ley.
Explicaciones bajo la lupa y fractura en el recinto
La tensión acumulada explotó durante la sesión del Concejo Deliberante. Sin ponerse colorado, Madile debió escuchar los duros reclamos de la oposición. Fue la edil libertaria Érica Castro quien le exigió rendir cuentas de inmediato sobre la comitiva oficial: «Queremos saber qué inversiones trajeron y quiénes financiaron ese viaje», lanzó en el recinto.
Pero el pico de máxima tensión política se alcanzó cuando el propio José García pidió la palabra para destapar el nivel de improvisación y ninguneo con el que se maneja la gestión municipal, anunciando de inmediato su salida del interbloque oficialista «Primero Salta»:
«Por la concejal Laura Jorge me enteré de que yo estaba siendo intendente interino de la ciudad. Nunca lo supe, nunca tuve la comunicación formal… A mí no me llegó. Y la verdad que quedarme callado frente a una cuestión que fue gravísima, lo que le pasó a la ciudad, es imposible. Mi verdad es que a mí, formalmente, nadie me comunicó que me tocaba ocupar tamaña responsabilidad institucional».
Fuego amigo, interna feroz y portazo oficialista
García, referente del bloque Yo Participo, no solo denunció la anomalía institucional, sino que dejó al descubierto la feroz interna y los ataques cruzados dentro del frente gobernante. Señaló que mientras su equipo salía a la calle a ayudar a los vecinos en medio de los incendios, la respuesta del entorno del intendente fue la traición política: «Aquellos que se dicen amigos también supieron patear, echarle pólvora y pisotear a este concejal».
Para cerrar su intervención, el edil marcó un límite ético frente a la falta de transparencia de la conducción municipal: «Esto no es enojo, es un límite. Tampoco voy a seguir permitiendo que se digan cosas a la liviana cuando hay cuestiones detrás que no terminan de ser claras. Comunico oficialmente la renuncia del bloque Yo Participo del interbloque Primero Salta».
El escándalo sobrepasó el marco de un simple descuido administrativo o una desprolijidad burocrática; constituye la radiografía exacta de un modelo de poder que concibe al Estado como un feudo personal. Al gobernar Salta por control remoto desde el exterior, ignorar la Carta Orgánica y relegar la conducción formal de la capital a la informalidad de los «amigos del poder», Emiliano Durand sienta un precedente nefasto. Cuando las normas republicanas se pisotean en favor de la conveniencia política y la prepotencia oficialista, no solo se degrada la figura del intendente: se deja a toda una ciudadanía desamparada en plena emergencia, confirmando que para esta gestión el respeto a las leyes no es más que un estorbo prescindible.
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