Gobernadores y Nación volverán a pulsear por obras, recursos y respaldo legislativo para avanzar con la agenda oficial.
El Gobierno de Javier Milei se prepara para una nueva etapa de negociación con las provincias. Con el envío del proyecto de Presupuesto 2027 al Congreso, comenzará una discusión que irá bastante más allá de los números: gobernadores y Nación volverán a pulsear por obras, recursos y respaldo legislativo para avanzar con la agenda oficial.
El proyecto será presentado esta semana y tendrá una característica que marcará buena parte del debate: será el presupuesto de un año electoral. Por eso, cada partida, transferencia y compromiso de inversión será leído también en clave política.
Desde la Casa Rosada anticipan que el proyecto mantendrá como prioridades el equilibrio fiscal, la estabilidad macroeconómica y la continuidad del programa orientado a contener la inflación. El principal desafío del oficialismo, sin embargo, estará en reunir los votos necesarios para convertir esos lineamientos en ley.
La discusión tampoco empezará únicamente dentro de las comisiones del Congreso. Desde hace meses, el Gobierno mantiene conversaciones con gobernadores y bloques legislativos que pueden resultar decisivos para garantizar la aprobación.
Un ajuste que impactó en las provincias
La negociación estará atravesada por el fuerte recorte del gasto que llevó adelante la administración libertaria desde diciembre de 2023. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), al cierre de 2026 el gasto público habría acumulado una reducción cercana a los 14 puntos del PBI en tres años. Dentro de ese ajuste, tuvieron un peso importante la caída de las transferencias a las provincias y el freno de la obra pública.
Para 2027, las proyecciones ubican el gasto primario nacional en torno al 12,4% del PBI.
Ese dato anticipa uno de los focos de conflicto con los gobernadores. Mientras la Casa Rosada busca sostener el equilibrio de las cuentas públicas, las provincias reclaman recursos para mantener servicios, ejecutar infraestructura y financiar obras que consideran prioritarias.
El Congreso será el otro escenario de la disputa
El análisis del Presupuesto comenzará en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, ahora encabezada por Bertie Benegas Lynch tras la salida de José Luis Espert. Allí comenzará el desglose de las partidas y aparecerán los primeros pedidos de modificación por parte de los distintos bloques.
Martín Menem también tendrá un papel importante en la búsqueda de acuerdos. La prioridad del oficialismo será asegurar quórum y reunir una mayoría que le permita avanzar con una iniciativa que considera central para ordenar el último tramo de gestión antes de las elecciones.
La tarea no será sencilla. La Libertad Avanza deberá negociar no sólo con sus aliados habituales, sino también con bloques provinciales y sectores opositores que suelen aprovechar la discusión presupuestaria para reclamar respuestas concretas para sus distritos.
A esta negociación se suma otro frente: la reforma electoral. La eliminación de las PASO sigue entre las iniciativas que impulsa el Gobierno y seguramente aparecerá en las conversaciones con los mandatarios provinciales. Presupuesto y reglas electorales pueden terminar formando parte de una misma negociación política.
Para los gobernadores, esa situación abre una oportunidad para hacer valer sus votos. Para la Casa Rosada, en cambio, el desafío será impedir que cada acuerdo parlamentario termine condicionado por una larga lista de reclamos provinciales.
La experiencia reciente ya mostró las dificultades del oficialismo para conseguir respaldo legislativo. Recién durante las sesiones extraordinarias del año pasado logró aprobar el Presupuesto nacional, después de varios intentos fallidos. Ahora deberá volver a construir una mayoría, pero con un escenario distinto y con las elecciones de 2027 cada vez más presentes en todas las conversaciones.
Sáenz prepara su propia agenda de negociación
El gobernador salteño tiene previsto realizar viajes a Buenos Aires con un objetivo concreto: negociar con funcionarios nacionales la continuidad y concreción de obras para la provincia y, al mismo tiempo, discutir el acompañamiento legislativo de los representantes salteños en el Congreso.
Su buena relación con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, puede convertirse en un canal clave para esas conversaciones. Para Gustavo Sáenz, obras y votos forman parte de una misma negociación. La Provincia necesita respuestas concretas de Nación y el Gobierno nacional, a su vez, necesita apoyos parlamentarios para avanzar con su agenda.
El horizonte tampoco estará puesto únicamente en el cierre de 2026. Cada acuerdo tendrá como telón de fondo 2027, cuando volverán a discutirse alianzas, candidaturas y el peso de cada gobernador dentro del mapa político nacional.
El Presupuesto 2027, entonces, será bastante más que una planilla de ingresos y gastos. Será una de las primeras grandes negociaciones políticas camino al año electoral.
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