Guerra entre Gustavo Sáenz y la Libertad Avanza

Ahora, Gustavo Sáenz está padeciendo esa máxima política de que los acuerdos están hechos para romperse: le pasa con la nación y le pasa en el frente interno.

Los acuerdos en política están hechos para romperse, decía un viejo peronista que pululaba en mis tiempos de juventud por la facultad de Derecho de San Miguel de Tucumán, dónde cursé mis estudios superiores y comencé mi militancia política. Cada vez que nos tiraba esa frase nos reíamos todos salvo él que, se nota, la decía muy en serio. Ahora, Gustavo Sáenz está padeciendo esa máxima política de que los acuerdos están hechos para romperse: le pasa con la nación y le pasa en el frente interno.

Por un lado salió La Libertad Avanza a sacar pecho por las obras que el gobierno nacional está haciendo en la provincia, hice mal en usar el plural porque no son las obras, sino LA obra, ya que la única que se está ejecutando realmente es el puente de Vaqueros. Esa estructura generó la gran polémica y el resto de las obras comprometidas a la provincia no están siendo pagadas con fondos nacionales, el resto ni siquiera se están haciendo en los hechos concretos.

Hace unos días, María Emilia Orozco salió a hablar de la obra del puente de Vaqueros, ese puente se realiza con fondos nacionales pero los últimos certificados de obra no habían sido pagados y para evitar que se detenga el dinero lo puso la provincia. No es la primera vez que pasa este papelón administrativo porque ya la provincia tuvo que anticipar que se hará cargo de la reparación de una ruta nacional también con fondos provinciales. Ambas obras habían sido comprometidas por la nación al gobernador Gustavo Sáenz a cambio de sus votos en el congreso, por supuesto nada se cumplió de lo prometido.

Pero también había otro acuerdo que todos conocemos aunque nadie lo diga en voz alta, era el acuerdo y el pacto de no agresión entre la Libertad Avanza y el gobernador de la provincia, un pacto de caballeros bastante particular. El acuerdo era claro como el agua del dique Cabra Corral cuando no hay crecida, ninguno de los dos hablaba mal del otro públicamente para mantener una convivencia pacífica. En el rigor de la verdad el primero que rompió el acuerdo de no agresión fue el gobernador Gustavo Sáenz a través de los medios que reciben pauta pública provincial.

Pero volviendo al problema del puente de Vaqueros la senadora de la Libertad Avanza salió a cruzar al gobernador directamente y se nota que hay un reto importante viniendo desde Buenos Aires por esa actitud destemplada. Orozco publicó un reel que comenzaba diciendo no sabía que había que pedirle permiso al gobernador para hablar de las obras, seguramente alguien desde la nación le bajó línea para que recuerde que tiene un acuerdo con el gobierno provincial que no debe romper de manera unilateral.

Por supuesto María Emilia Orozco hizo caso omiso a cualquier reto porteño y se dio el gusto de desacreditar la gestión del gobierno de la provincia con una sonrisa de oreja a oreja. Pero además en todo este pequeño escandalete mediático nadie se dio cuenta de un detalle muy importante que es la composición de la comitiva que salió a recorrer el puente. Quiénes salieron a recorrer las obras y a lanzar toda esta pequeña bomba política fueron María Emilia Orozco y Roque Cornejo Avellaneda, los dos tuvieron triunfos muy resonantes en los últimos procesos electorales. Roque Cornejo ganó en la capital en las últimas elecciones y María Emilia Orozco se impuso en toda la provincia con una amplia diferencia que dejó helado al oficialismo local.

Muchos ríos que traen agua política suenan diciendo que hay un acuerdo para que María Emilia Orozco no sea candidata a gobernadora pero a juzgar por las últimas apariciones públicas de la senadora claramente se ve que es otro acuerdo que la nación va a incumplir. El gobernador Sáenz a esta altura, perdonen la analogía, ya parece una víctima de infidelidad que justifica permanentemente las infidelidades de su pareja y siempre vuelve a sus brazos con una inocencia que enternece hasta al más duro de sus detractores.

El Intra