El gobierno está en modo electoral. Los tiempos se adelantaron, quizás impulsados por el escándalo que tuvo y tiene como protagonista al exjefe de Gabinete Manuel Adorni.
Se pensaba poner en marcha la estrategia oficial después del Mundial de fútbol, para agosto. Sin embargo, el presidente Javier Milei dio instrucciones precisas para avanzar, de inmediato, en una agenda de trabajo de sus ministros con la reforma electoral a la cabeza. Y su hermana Karina es “El jefe” de todos.
Por esa razón, la Mesa Política se reactivó, con la mira puesta en el Congreso de la Nación y en los gobernadores.
Karina incorporó a ese grupo de trabajo a un hombre de su confianza, el nuevo secretario de Comunicación y Prensa del gobierno, Fabián Fernández.
En esa agenda también hay cuestiones económicas que habían quedado empantanadas cuando se discutió, en ambas Cámaras legislativas, la posibilidad de interpelar a Adorni como paso previo a una moción de censura que lo eyectara de su cargo.
Pero nada de eso pasó y ahora el gobierno puso proa a terminar de sancionar el super-RIGI, los cambios en Inocencia Fiscal para atraer dólares del colchón que se niegan a aparecer, las modificaciones a los regímenes de propiedad privada y de zonas frías y los demorados pliegos judiciales.
El FMI espera por varias de estas leyes y la profundización de un ajuste que no ayudaría mucho a los sectores más postergados de la sociedad. La generación de empleo formal está en mora, como así la recuperación del consumo y, sobre todo, una recomposición de los salarios a niveles razonables, que cada vez parece más lejana.
Milei invitó a la titular del FMI, Kristalina Georgieva, para que visite la Argentina. Llegará el 28 de julio y se irá al día siguiente para apoyar, especialmente, la modificación de la carta orgánica del Banco Central que impulsa Milei y el plan de financiación que anunció el ministro de Economía, Luis Caputo.
El presidente recibirá a Georgieva con la baja de la inflación, las proyecciones para los próximos meses y la reducción del déficit fiscal.
El FMI y el gobierno de Donald Trump también miran al proceso electoral que ya se vive en la Argentina. Está claro que apoyan la reelección de Milei, pero tienen dudas de cómo afectará la marcha de la economía una discusión tan temprana. A eso le suman la incertidumbre sobre el modo en que se votará, sobre todo si hay internas (las PASO), y lo que pueda ocurrir con Milei en una eventual segunda vuelta.
Milei sabe lo importante que es tratar de allanar el camino hacia la reelección y por eso tiene como prioridad la eliminación de las PASO, aunque hoy los números no lo acompañan. Necesita de una mayoría absoluta en ambas cámaras. En el Senado le faltan entre 14 y 16 votos para llegar a los 37 y en diputados todavía está lejos de los 129 requeridos.
La prioridad la tiene la Cámara alta y la senadora Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista de La Libertad Avanza, ya advirtió sobre esa difícil tarea.
Pero Bullrich también fue clara frente al globo de ensayo que se echó a rodar: volver a implementar el sistema de colectoras, algo que parecía desterrado del sistema político argentino y que requiere de una ingeniería legal para que vuelva a funcionar.
Bullrich ratificó que el gobierno no quiere que haya PASO “porque es un sistema donde por ahí no compite nadie con nadie”, pero fue terminante al señalar que las colectoras, donde van listas de distintos partidos colgadas de un solo candidato presidencial, “deforman el sistema electoral y es retroceder”.
Ya no es un secreto que la forma que tiene Bullrich de desmarcarse y declarar por afuera de la señal que marca la Casa Rosada provoca malestar en Karina, como ocurrió cuando salió a criticar a Adorni por la falta de información sobre su patrimonio.
Las colectoras se parecen, por ahora, a ese globo de ensayo, mientras surgen más voces que proponen suspender una vez más las PASO o hacerlas voluntarias.
Senadores y diputados del PRO y la UCR ya dieron señales en el Congreso de que se oponen a la eliminación de las PASO y reclaman que la discusión por “Ficha Limpia” vaya como un proyecto individual, por afuera de la reforma electoral.
Por ejemplo, el titular del bloque de senadores radicales, Eduardo Vischi, pide que las PASO sean optativas y su correligionario Maximiliano Abad quiere mantener las primarias.
El nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, retomó el diálogo con los gobernadores que se había visto afectado por el tema Adorni.
Los mandatarios provinciales se muestran abiertos a debatir esta cuestión, pero siempre ponen sobre la mesa una repetida agenda económica con las deudas, con esos territorios, que no salda en gobierno nacional o la distribución arbitraria de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional), que, a diferencia de los fondos coparticipables, que son automáticos, se reparten de manera discrecional.
Axel Kicillof encabeza la lista de gobernadores del peronismo duro que se oponen abiertamente a la eliminación de las PASO.
Está claro que Axel Kicillof encabeza la lista de gobernadores del peronismo duro que se oponen abiertamente a la eliminación de las PASO. Es más, el bonaerense las necesita para revalidar sus aspiraciones presidenciales frente al candidato que designe Cristina Kirchner.
La Cámpora, enfrentada con Kicillof, levanta el tema de la supuesta prescripción de la ex presidenta y pide una “Cristina Libre” que pueda competir en las elecciones del año próximo.
Santilli quiere asegurar el respaldo de los gobernadores oficialistas a la eliminación de las PASO, como el enterriano Rogelio Frigerio. Y le presta especial atención a le negociación con los jefes provinciales peronistas que suelen aportar votos a Milei en el congreso, como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raul Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta).
Jalil y Sáenz las quieren eliminar, pero Jaldo se opone. El tema es si los legisladores de estas y otras provincias se encolumnaran en las posiciones de los mandatarios.
Los ojos de la Rosada están puestos también en las poderosas provincias de Córdoba y Santa Fe.
El santafesino Maximiliano Pullaro mantiene un delicado equilibrio y, antes de pronunciarse, le pasa la responsabilidad de la discusión a los partidos políticos y legisladores nacionales.
El cordobés Martín Llaryora ya hizo conocer que apoya la eliminación de las PASO y ese pensamiento también es compartido por Gerardo Zamora de Santiago del Estero.
Lo concreto es que opositores y oficialistas le reclaman lo mismo al gobierno: que defina su posición. Quieren saber qué cambios propondrá al proyecto de reforma electoral que descansa en el Congreso.
Karina y Santilli trabajan para terminar en julio la ronda de negociaciones, tener en agosto definida la reforma electoral que propondrán debatir y que en septiembre empiece a florecer su aprobación legislativa. Pero, por ahora, hay más dudas que certezas. /TN




