El vino, el campo, la industria y la minería afectados por el mal estado de las rutas

El deterioro de las rutas en Salta dejó de ser solamente un problema de transitabilidad y comenzó a impactar de lleno en la economía y en la producción de distintos sectores estratégicos de la provincia.

Un relevamiento realizado por Gente de Salta entre referentes de la industria, el agro, el vino y la minería expuso una preocupación que ya se repite en distintos ámbitos: el mal estado de la infraestructura vial encarece la logística, reduce la disponibilidad de transporte y, en algunos casos, condiciona directamente la salida de la producción y futuras inversiones.

Uno de los datos más preocupantes surge desde el sector industrial. El vicepresidente de la Unión Industrial de SaltaJulio Fazio, advirtió que los costos de transporte aumentaron cerca de un 30% producto del deterioro vial.

“Hoy hay aumentos de flete que rondan el 30% y eso va directo al precio del producto”.

Fazio explicó que el mal estado de las rutas obliga a circular más lento, incrementa los tiempos de viaje y acelera el desgaste de los vehículos y neumáticos.

“La Ruta 34 está destruida”, resumió al referirse al corredor estratégico que conecta gran parte de la producción del norte argentino.

Desde los Valles Calchaquíes , el productor vitivinícola Raúl Dávalos aportó otro dato alarmante: el deterioro de caminos ya empieza a afectar incluso la disposición de los transportistas a ingresar a ciertas zonas productivas.

“Los camioneros no quieren ir, nadie quiere romper una cubierta”, expresó al describir la situación de caminos rurales y sectores de difícil acceso como Tacuil.

Según explicó, durante épocas de lluvia o ante la falta de mantenimiento, algunos caminos quedan completamente intransitables y generan aislamiento: “Se corta tanto que quedás aislado”.

La preocupación también alcanza al sector minero, especialmente en la Puna salteña, donde la infraestructura vial comienza a influir directamente en las decisiones de inversión.

El secretario de Minería de Salta, Gustavo Carrizo, confirmó que muchas empresas deben contemplar dentro de sus costos la construcción o mejora de caminos para poder operar y trasladar minerales desde zonas de extracción.

Eso implica mayores inversiones iniciales y condiciona la viabilidad de algunos proyectos.

El diagnóstico coincide además en otro punto: el problema es estructural y se arrastra desde hace años por falta de mantenimiento sostenido e inversión sobre la red vial, situación que se agravó en el último tiempo tras la paralización de gran parte de la obra pública nacional.

En ese contexto, producir en Salta implica no solo enfrentar largas distancias, sino también asumir el costo creciente de una infraestructura deteriorada que afecta la competitividad y pone en riesgo la conectividad de distintas regiones productivas.

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