Denuncian que menores wichis son abusados a cambio de drogas: “Están descontrolados»

Un hecho lamentable se denuncia por estas horas con gran fuerza, pero viene sucediendo y escalando en gravedad desde hace algún tiempo y tiene que ver con el consumo de sustancias prohibidas entre jóvenes y menores de las comunidades originarias. La presidenta de la Fundación Jualá de General Ballivián, Laurentina Nicasio, solo repitió lo que advirtieron madres de distintas comunidades originarias del departamento San Martín que elevaron una denuncia colectiva sobre la situación que atraviesan sus hijos menores de edad que cayeron en el consumo problemático de sustancias, hay robos masivos y abusos sexuales entre varones”.  La referente de las comunidades indicó que se sabe de los abusos sexuales por el relato de los mismos chicos y chicas que consumen, dado que al no tener los recursos para comprar drogas, se ven sometidos a situaciones de abuso sexual. “Eso ya se está replicando”, afirmó. Hay robos y abusos sexuales entre varones La referente dio a conocer que la situación está llegando al límite luego de que se lograra impedir la quema de viviendas de personas señaladas como proveedoras de drogas.  En la denuncia colectiva mencionaron a una decena de personas, algunas residentes en las comunidades (las menos) y otras con residencia en el pueblo (la mayoría). Asimismo, aseguraron que en las comisarías de la zona no les reciben las denuncias contra los vendedores de drogas. Sobre la quema de viviendas de las personas señaladas como proveedores,  recurso extremo, viene ocurriendo desde hace unos años en poblaciones originarias de Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia. El último hecho conocido ocurrió el 2 de noviembre pasado, cuando vecinos de Pichanal (municipio de Orán) decidieron quemar una casilla ubicada cerca del cruce de esa localidad. Habría sido la respuesta a la muerte de Fernando Villada, de 24 años, ocurrida el domingo último. Según indicaron pobladores locales, en realidad no es una vivienda propiamente dicha sino un lugar de reunión en donde quienes tienen problemas de adicciones suelen “ranchar”. “Era una garita de colectivo vieja, con un par de paredes de casilla de madera anexadas y plásticos. Y ahí se juntaban, consumían, estaban, ranchaban”, explicaron al sostener que quienes concurren son generalmente personas que además están en situación de calle. Ese mismo 2 de noviembre, las madres de las comunidades indígenas de Ballivián se reunieron en asamblea y en algún momento se pensó, también, en quemar las viviendas donde se sabe que están quienes venden las sustancias. En esa asamblea surgió la denuncia colectiva de las madres de las comunidades del Pueblo Wichí Quebrachal, Quebrachal I, Quebrachal II, Lagunita, Tres Lapachos, Algarrobita, Guayacán, Mistol, Yuchán, Pastor Senillosa, Villa Sagrada, Chañar, Tierras Indígenas y Tres Pozos. “En carácter de desesperación nos hemos reunido para realizar una denuncia colectiva, solicitamos la visita y presencia de algún agente que esté de turno en la dependencia en la cual la respuesta es negativa”, sostiene la nota a la que accedió Salta/12. “Repudiamos la venta de drogas a nuestros niños y jóvenes. Somos testigos de lo mal que estamos viviendo como madres y vecinos de los que consumen y sufren abusos sexuales. Solicitamos que se nos tome la denuncia colectiva a las siguientes personas mencionadas ya que la comunidad en general es testigo de inclusive robos máximos”. Nicasio dijo a Salta12 que por comentarios se sabe que en la zona se vende pasta base, pero también se sospecha que se está difundiendo alguna otra sustancia que empeora la conducta de los chicos. Se cree que esta sustancia se elabora con insumos que están al alcance, con los que se hacen mezclas caseras. La consecuencia es que los chicos y jóvenes en situación de consumo “terminan tirados, se retuercen”. Y preocupa que, si antes había niños de ocho años ya en situación de consumo, ahora también consumen chicos de menor edad; además, el problema ha alcanzado a “chicas adolescentes”. Informate salta