El trance en el ámbito de la policía provincial y su conducción política, el ministerio de Seguridad, sigue causando un enorme revuelo interno. Por si fuera poco, hay indicios de un sigiloso pero peligroso conflicto entre el ministerio de Seguridad y la Procuración.
La información indica que el jefe de policía Miguel Ceballos dispuso el pase a disponibilidad del comisario general Juan Ramón Miranda, quien cumplía funciones como Comisionado Coadyuvante de la Procuración General de la provincia desde enero pasado.
Pedro García Castiella le asignó la función de delegado de la Procuración General en el Departamento de Investigaciones del CIF. Al respecto, el comisario Miguel Ceballos declaró que “se trata solo de una reasignación de funciones” y adjudicó esta restructuración a la jerarquía del comisario Miranda, quien deberá “esperar la reasignación y agregó que ante la puesta en función de las dos nuevas unidades regionales podría quedar a cargo de una de ellas”.
Lo que parece una decisión ordinaria, cobra otro sentido si se tiene en cuenta el perturbador contexto de la investigación de las estafas por parte de la empresa financiera Ríos & Asociados, porque se supo que Miranda comandó los operativos de allanamientos.
Para algunos, el abordaje que le dio a estos últimos hechos una publicación de Nuevo Diario dan cuenta que la misma tiene una mirada sesgada y que estaría orientada desde la propia procuración. En la misma, se subraya que Ceballos es hombre de extrema confianza del ministro Abel Cornejo y en principio, esto parece ser cierto si se tienen en cuenta las últimas apariciones públicas de ambos. De ser cierto, se reavivarían viejos rumores que daban cuenta de esa conexión desde la época en la que el Procurador era López Viñals.
Más allá de posibles enfrentamientos, lo verdaderamente preocupantes es que en un enfrentamiento entre el Ministerio de Seguridad y la Procuración, no es otra cosa que un flaco favor al propósito irrenunciable de desarticular las mafias policiales.
Fuente: opinorte




