Jean Michel Bouvier, padre de Cassandre Bouvier, una de las víctimas francesas del doble crimen ocurrido en el 2011, volvió a cargar contra la justicia durante el gobierno de Juan Manuel Urtubey. Denunció manipulación y ocultación de pruebas que habrían obstaculizado el esclarecimiento del caso.
En una carta fechada el 6 de mayo de 2017, dirigida a Urtubey, Bouvier ya había dejado en claro su frustración con el sistema judicial argentino, escribiendo: “Vuestro crédito delante de mí es hoy cercano a cero”. Esta declaración no solo reflejaba la desconfianza de Bouvier, sino también el malestar por las irregularidades que, según él, marcaron la investigación del asesinato de su hija y de Houria Moumni, la otra víctima del crimen.
El punto más polémico de este caso es un informe entregado por Cristina Fernández de Kirchner al gobierno francés en 2011. Según Bouvier, el informe contenía información errónea que Urtubey le habría proporcionado a la expresidenta para que lo entregara en París. El documento afirmaba que en el cuerpo de Cassandre se había hallado ADN de dos de los tres detenidos por el crimen: Gustavo Lasi y Santos Clemente Vera. Sin embargo, las pruebas obtenidas por forenses en Francia revelaron lo contrario. Los peritos franceses descartaron que hubiera ADN de Vera, y encontraron, en cambio, material genético de tres personas desconocidas: dos perfiles masculinos y uno femenino.
El escándalo aumentó cuando el juez Martín Pérez, a cargo de la investigación, no incorporó estos perfiles desconocidos al expediente. Además, cuando el abogado de Vera solicitó acceder a un segundo juego de hisopados de la autopsia para realizar una contraprueba, se encontró con una sorprendente respuesta: las muestras «se habían extraviado». En juicio posterior, se conoció que la Policía desechó las muestras sin justificación.
El padre de Cassandre no se queda solo en las críticas a Urtubey. En su denuncia, Bouvier también incluye a otros funcionarios, a magistrados, peritos oficiales y policías, señalando que todos ellos participaron de una maniobra de encubrimiento que evitó que se esclarecieran los hechos.
Bouvier reiteró que no bajará los brazos hasta que los responsables sean identificados y llevados ante la justicia, no solo por el asesinato de su hija, sino también por las «irregularidades denunciadas en el proceso judicial y los delitos que existieron en su tramitación».
Finalmente, a pesar de los más de 13 años transcurridos desde el crimen, el caso sigue siendo un misterio y una botón de muestra sobre cómo funciona Salta.
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