El organismo que nuclea a las federaciones de ese continente anunció que los 55 equipos que representan a cada país no formarán parte de los torneos “mientras estas propuestas sigan vigentes”
El conflicto que se desató en el fútbol mundial tras el plan de la FIFA de vender acciones de la Copa del Mundo a inversionistas tocó un punto crítico este jueves tras la reunión de las 55 federaciones que forman parte de la UEFA: las selecciones nacionales se autoexcluirán de los torneos organizados por FIFA si la Casa Madre de este deporte lleva a cabo el proyecto de vender los derechos comerciales de la Copa del Mundo a privados. “Ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes”, confirmó la Confederación de Europa en un comunicado.
“Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta”, aseguraron en un mensaje que dieron a conocer por intermedio del sitio web de la Confederación que preside el esloveno Aleksander Ceferin. “La Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha construido a lo largo de generaciones gracias al trabajo de jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta”, insistieron.
En el extenso mensaje de la entidad europea se hizo hincapié a la decisión tomada con un tono firme contra la propuesta de la FIFA: “Las federaciones nacionales de todo el mundo se enfrentan ahora a un ultimátum: aceptar la toma irreversible de las competiciones más importantes del fútbol o atenerse a las consecuencias. No se trata de una ‘decisión democrática’, sino de un gobierno basado en la intimidación: un acto de coerción indigno de una institución encargada de la gestión del fútbol mundial».
Cabe destacar que en el calendario de la FIFA asoman como torneos más próximos la Copa Mundial Femenina Sub 20, que se desarrollará en Polonia del del 5 al 27 de septiembre y contará con seis selecciones europeas. Además del país anfitrión, se clasificaron España, Inglaterra, Francia, Italia y Portugal. Luego, vendrán los playoffs de la Copa Mundial Femenina de la UEFA, con Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia y Gales, en octubre. También están a la vista los Mundiales Femeninos Sub 17 de Marruecos (del 17 de octubre al 7 de noviembre de 2026) y el de Mayores en Brasil, programado del 24 de junio al 25 de julio de 2027.
Al mismo tiempo, el Mundial Sub 17 masculino se llevará adelante del 19 de noviembre al 13 de diciembre del 2026 en Qatar, ya que desde el año pasado se realizan anualmente. El Sub 20 de caballeros, por su parte, está pautado para el 2027 en la sede conjunta de Azerbaiyán y Uzbekistán.
En relación al ingreso de inversores externos como accionistas en competiciones de la FIFA, la UEFA enfatizó en que “cambia para siempre” el fútbol y convierte la rentabilidad comercial en una exigencia permanente. El documento advierte que, desde ese punto, las decisiones sobre el calendario internacional y los formatos de los torneos pasarían a regirse por lo que más convenga a los accionistas.
El planteo sostiene que ese modelo “no tiene cabida” en el fútbol mundial y rechaza que el futuro del deporte quede condicionado por expectativas orientadas a maximizar beneficios económicos. También afirmó que los intereses de federaciones nacionales, ligas, clubes, jugadores y aficionados no deben quedar subordinados a las ganancias de los inversores y que el fútbol no puede “hipotecar su futuro por dinero”. “La postura de Europa es clara. Jamás legitimaremos este modelo. Nadie tiene la autoridad moral para vender aquello que simplemente custodia para la próxima generación”, manifestó la UEFA.
La FIFA, encabezada por Gianni Infantino, abrió un debate de alcance global al impulsar un plan para vender participaciones minoritarias vinculadas al Mundial a inversores privados, una iniciativa que busca elevar la financiación para sus 211 asociaciones miembro a más de USD 10.000 millones en los próximos cuatro años. De acuerdo con The Times, la propuesta contempla la creación de una empresa que concentraría las principales competiciones masculinas y femeninas de la FIFA: la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. El diario británico señaló que los inversores podrían adquirir inicialmente entre el 20% y el 30% de las participaciones, sobre la base de una valoración implícita de USD 20.000 millones.
La reacción de la UEFA fue inmediata. En una declaración difundida el martes en redes sociales, el organismo europeo tuvo una primera reacción antes de la decisión de impulsar un boicot este jueves: “Esto traspasa una línea que las instituciones que rigen el fútbol nunca deberían traspasar. La UEFA se lo toma muy en serio. Y lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol”.
Para defender la iniciativa, Infantino sostuvo ante el Consejo de la FIFA y las federaciones miembro, antes de la final del Mundial entre Argentina y España, que su intención es “liberar el potencial comercial y las oportunidades que tiene la FIFA”. Luego agregó: “El fútbol es el deporte más popular del mundo y un extraordinario motor de desarrollo humano y social”.
El dirigente completó esa idea con otro argumento sobre el reparto de recursos: “Cada Asociación Miembro de la FIFA debería tener la oportunidad de obtener una parte justa de los fondos disponibles para forjar su propio futuro, decidiendo por sí misma en lugar de depender de otros. Se trata de la democratización del fútbol a nivel mundial”.
COMUNICADO OFICIAL DE UEFA
La UEFA y sus 55 federaciones miembro permanecen unidas. Rechazamos de forma unánime e inequívoca la propuesta de la FIFA de transferir la propiedad de la Copa Mundial y otras competiciones de la FIFA a inversores privados.
La Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Se ha construido a lo largo de generaciones gracias al trabajo de jugadores, selecciones nacionales y aficionados de todos los continentes. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta.
Resulta irresponsable e indefendible que una propuesta de tal trascendencia para el fútbol se haya concebido en secreto y se haya llevado al borde de su aprobación sin una consulta significativa con los responsables de la gestión del deporte. Esto no solo representa una profunda falta de liderazgo, sino también una abdicación del deber de la FIFA como garante del fútbol mundial.
Las federaciones nacionales de todo el mundo se enfrentan ahora a un ultimátum: aceptar la toma irreversible de las competiciones más importantes del fútbol o atenerse a las consecuencias. No se trata de una «decisión democrática», sino de un gobierno basado en la intimidación: un acto de coerción indigno de una institución encargada de la gestión del fútbol mundial.
Pero nuestra oposición va mucho más allá del procedimiento.
En el momento en que los inversores externos adquieren participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambia para siempre. La rentabilidad comercial se convierte en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se transforman en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, cada decisión sobre los formatos de competición y cada decisión que moldea el futuro del fútbol ya no se rige por lo que más beneficia al deporte, sino por lo que más beneficia a los accionistas.
Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. El futuro del fútbol no puede estar condicionado por las expectativas de quienes priorizan maximizar sus beneficios económicos. Tampoco pueden los intereses de las federaciones nacionales, las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados quedar subordinados a las ganancias de los inversores. El fútbol no puede hipotecar su futuro por dinero.
La postura de Europa es clara. Jamás legitimaremos este modelo. Nadie tiene la autoridad moral para vender aquello que simplemente custodia para la próxima generación.
Como resultado del debate de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que esta propuesta se haya abandonado en su totalidad y se hayan dado garantías vinculantes de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada.
Que nadie lo dude: la UEFA y sus federaciones nacionales se opondrán a estos planes con absoluta determinación.
Hay momentos en que las instituciones no son juzgadas por lo que están dispuestas a aceptar, sino por lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos.
Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta.
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