Más de 158 millones de personas están habilitadas para votar en una elección que puede reconfigurar el equilibrio regional y los vínculos con Estados Unidos.
Brasil celebra este domingo 25 de octubre el balotaje presidencial entre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. La votación definirá quién gobernará la mayor economía de América Latina durante los próximos cuatro años, en una disputa que también puede modificar el equilibrio político regional y la relación con Estados Unidos.
Según consignó la agencia Noticias Argentinas (NA), más de 158 millones de brasileños están habilitados para participar de los comicios. El resultado dependerá de la capacidad de ambos candidatos para sumar apoyos y movilizar a quienes no votaron en la primera vuelta, además de captar a quienes eligieron otras opciones.
El primer turno electoral se realizó el 4 de octubre. Flávio Bolsonaro quedó en primer lugar, con el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula da Silva obtuvo el 45,16%. Detrás quedaron el escritor Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado, con porcentajes inferiores al 3% cada uno. Los votos en blanco y nulos, junto con la abstención, también forman parte del escenario que enfrentan los candidatos.
Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, dos proyectos enfrentados
La elección enfrenta dos visiones políticas diferentes. Lula da Silva busca un nuevo mandato con una agenda centrada en la protección social y el multilateralismo, además de sostener los vínculos comerciales con China. Su continuidad también representaría un contrapeso regional para los gobiernos de derecha y para la influencia de Donald Trump en América Latina.
Flávio Bolsonaro, por su parte, propone un acercamiento mayor a Washington. Su candidatura representa la continuidad del espacio político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado. Durante la campaña, el senador prometió indultar a su padre si llega a la Presidencia.
La relación con Estados Unidos se convirtió en uno de los ejes de la campaña. La administración de Trump aplicó sanciones contra un juez brasileño que intervino en el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. Posteriormente, Washington levantó esas medidas en el marco de las negociaciones con el gobierno de Lula da Silva.
El peso de los votos y el escenario regional
Brasil cuenta con recursos estratégicos para la economía global, entre ellos petróleo, agua, producción agropecuaria y tierras con minerales de importancia tecnológica. Por eso, el resultado también es seguido de cerca por los mercados y por gobiernos interesados en la orientación económica y diplomática del próximo Ejecutivo.
La disputa se desarrolla, además, en una sociedad profundamente polarizada. El voto religioso y el respaldo de sectores conservadores aparecen entre los factores que pueden favorecer a Flávio Bolsonaro. Lula da Silva, en tanto, necesita consolidar su base electoral y atraer a quienes buscan evitar un nuevo gobierno de la familia Bolsonaro.
La jornada electoral definirá mucho más que una sucesión presidencial. El resultado marcará el rumbo político de Brasil y tendrá consecuencias para la relación con Estados Unidos, China y el resto de América Latina. Con dos candidatos separados por menos de dos puntos en la primera vuelta, el desenlace mantiene en vilo a la región.
El Intransigente




