Vicente Cordeyro: el perito de la familia no tuvo acceso al cuerpo, sólo le entregaron un pendrive con fotos

El caso de Vicente Cordeyro se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza para la política y la justicia provincial.

El caso de Vicente Cordeyro se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza para la política y la justicia provincial. El comisario fallecido había denunciado en varias ocasiones que mafias del narcotráfico operaban aquí mismo, en nuestra provincia. Apenas unas semanas después de su última denuncia pública, su vida terminó de manera trágica. Según aseguró el titular del Ministerio Público Fiscal, Pedro García Castiella, Cordeyro se suicidó colgándose de un árbol. Este hecho ocurrió en la helada inmensidad del Cerro Elefante, un escenario sombrío para una muerte tan confusa.

Qué más está decir, la familia no cree ni una palabra de la versión oficial de la justicia. De hecho, hoy realizarán una nueva marcha, la cuarta desde aquel fatídico día. Esta vez, sin embargo, sus dudas están respaldadas por motivos concretos y muy serios. La familia eligió como perito de parte al doctor Albornoz, un médico con una larga trayectoria. Este profesional ha trabajado para la policía provincial durante más de cuarenta años, acumulando una experiencia invaluable. Su mirada experta es crucial para desentrañar este misterio.

Al perito designado por la familia le fue entregado un material cuando menos insuficiente. Solo recibió un pendrive con fotografías de la autopsia y algunas otras pruebas. Esta información digital le fue entregada a la familia hace ya una semana, de manera bastante escueta. Está claro que los datos proporcionados no lograron satisfacer las inquietudes de los allegados. Por esa razón, en apenas unas horas, comenzará una nueva movilización ciudadana. La cuarta marcha pidiendo justicia por el comisario demostrará que el reclamo no se apaga.

Recordemos que el expediente judicial contiene elementos que resultan, cuanto menos, profundamente sospechosos. Por ejemplo, se establece que Vicente Cordeyro decidió comprar una botella de alcohol. La versión oficial sugiere que la usó para prender fuego a sus pertenencias antes de quitarse la vida. Resulta muy extraño que una persona, y menos un comisario experimentado, realice esa secuencia. Cualquiera pensaría que esos actos buscan ocultar pruebas o esconder algo comprometedor. ¿Qué querría esconder una persona aparentemente intachable como Cordeyro? Esa es la pregunta del millón.

Además, el expediente judicial establece otro dato que desafía la lógica más básica. El incendio quemó una importante superficie del cerro y las pertenencias del comisario. Su teléfono celular, su ropa e incluso parte de su cuerpo sufrieron daños severos. A pesar de la intensidad del fuego, no logró destruir completamente las botellas de alcohol. La investigación judicial luego concluyó algo peculiar sobre ese combustible. Determinó que el alcohol fue comprado hacía pocos días en un supermercado local, usando una tarjeta de puntos. Realmente nada cierra en esta investigación, los cabos sueltos son demasiados.

Es difícil de imaginar a una persona que va a quitarse la vida preocupada por ahorrarse unos pesos. La idea de usar una tarjeta de fidelización para tal compra resulta casi surrealista. Este pequeño detalle burocrático le da un tono de absurdo a toda la teoría del suicidio. Parece sacado de un mal guion de televisión, no de una investigación seria sobre la muerte de un oficial. La lógica indica que quien compró el alcohol tenía planes de seguir vivo para juntar más puntos.

Todavía no se han hecho públicas las conclusiones del perito de la familia. Pero el simple hecho de que se convoque a una marcha una semana después de recibir la información es muy elocuente. Este movimiento social demuestra que el informe familiar no coincidirá con lo señalado por el fiscal García Castiella. La ciudadanía de Salta espera respuestas coherentes, no una novela policial llena de giros inverosímiles. La verdad sobre la muerte de Cordeyro sigue pendiente, al igual que la justicia que su familia y la sociedad merecen.

El Intra