Venta de Ropa Americana en Salta: ¿son legales y quién controla de dónde sale la mercadería?

En pocos meses se multiplicaron los negocios de “ropa americana” en pleno centro y en distintos barrios de Salta. Venden prendas usadas, muchas veces de marcas internacionales y a precios muy por debajo del comercio tradicional. El negocio puede ser legal, pero hay una condición central: la mercadería debe tener un origen comprobable y cumplir con las obligaciones aduaneras, fiscales y sanitarias.

Caminar por el centro de Salta alcanza para advertir un fenómeno que hace pocos años estaba concentrado principalmente en ferias barriales: los locales de ropa americana se multiplicaron y ya ocupan vidrieras en algunas de las principales calles comerciales.

Hay camperas, jeans, remeras, ropa deportiva y hasta prendas de marcas internacionales. Parte se vende por unidad y otra llega en los conocidos fardos o “pacas”.

InformateSalta ya había advertido a fines de 2025 sobre este crecimiento y los interrogantes que generaba respecto del origen de las prendas, los controles fiscales y su ingreso al país. El caso de la tienda Divinas fue ejemplar en este sentido, aunque no se sabe en que terminó.

Pero la pregunta sigue vigente: ¿es ilegal vender ropa usada?

La respuesta es no. Vender prendas de segunda mano no constituye por sí mismo una actividad ilegal. Un comercio puede dedicarse perfectamente a la reventa de ropa usada siempre que esté registrado, facture sus operaciones y pueda justificar la procedencia de lo que comercializa.

El problema aparece cuando detrás de esa ropa existe contrabando, mercadería sin documentación aduanera o ingresos fronterizos destinados a la reventa que se presentan como compras particulares.

La ropa usada puede importarse, pero no de cualquier manera

Durante décadas Argentina tuvo fuertes restricciones para la importación comercial de ropa usada. La última prohibición establecida por el Decreto 333/2017 rigió durante cinco años y venció en 2022. Desde entonces se produjo una apertura que terminó generando un fuerte incremento de estas operaciones. Solo durante 2025, fuentes del sector textil contabilizaron miles de toneladas de prendas usadas ingresadas al país. Eso tampoco significa que actualmente pueda entrar cualquier fardo sin controles impositivo y hasta sanitarios.

Desde diciembre de 2025, Aduana exige para las posiciones correspondientes a ropa usada un documento denominado AUTO-ROPA-USADA, con intervención de la Subsecretaría de Política Industrial, además del certificado de desinfección que ya formaba parte de los requisitos. Por lo tanto, existe una vía formal para importar y comercializar este tipo de productos.

La cuestión es otra: ¿toda la ropa americana que hoy aparece en los negocios salteños entró por ese circuito?

Sin revisar la documentación de cada comercio es imposible afirmarlo. Y en Salta ni Nación ni Provincia ni Municipio controlan esto.

Salta y una frontera donde el contrabando no es una hipótesis

La provincia convive desde hace años con el ingreso irregular de indumentaria, zapatillas y otros productos desde países limítrofes. Y durante 2026 hubo procedimientos concretos que muestran que no se trata únicamente de una sospecha del comercio formal.

En mayo, Gendarmería allanó seis locales comerciales de Salta en una investigación federal por presuntos delitos de contrabando de importación, evasión tributaria, lavado de activos e infracciones marcarias. En los procedimientos fueron secuestradas 12.577 prendas y 1.029 pares de zapatillas, además de dinero y vehículos. Dos días después, otro operativo sobre siete inmuebles terminó con el secuestro de 21.613 artículos textiles y 251 pares de zapatillas que, según informó oficialmente Gendarmería, carecían del correspondiente aval aduanero de ingreso al país

Lo que puede discutirse es si esos controles resultan suficientes frente a la velocidad con la que creció este tipo de comercio.

El reclamo de quienes venden ropa por el circuito formal

La expansión también comenzó a generar tensión dentro del propio comercio salteño. En junio, comerciantes textiles anunciaron que presentarían denuncias ante ARCA para pedir que se investigara la procedencia de prendas comercializadas en locales de ropa americana. Su planteo apunta a una cuestión de competencia: alquileres, empleados, impuestos y facturación frente a vendedores que, en los casos irregulares, podrían estar operando con costos completamente diferentes. Esto tampoco permite meter a todos los negocios dentro de la misma bolsa.

Un local de ropa americana registrado, que compra mercadería ingresada legalmente y entrega comprobantes, es una actividad comercial legítima. Otra cosa es vender ropa extranjera sin documentación que acredite cómo entró al país. Ahí está el verdadero punto que los controles deberían poder despejar.

Con la cantidad de locales que aparecieron en Salta, la discusión ya no pasa por perseguir la ropa usada. Pasa por algo mucho más básico: que quien vende una remera usada importada pueda demostrar su origen con la misma claridad que se exige a cualquier otro negocio que abre sus puertas, paga impuestos y compite en el mercado formal.

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