¿Urtubey figura histórica del peronismo?

Decir que el exgobernador Juan Manuel Urtubey es una «figura histórica» del peronismo no comporta tanto faltarle el respeto al peronismo como faltárselo a la historia.

rtubey se convirtió en Gobernador de Salta en 2007 enfrentando al peronismo en las elecciones celebradas el 28 de octubre de aquel año.
El candidato a Gobernador de Salta que el Partido Justicalista sostuvo en aquellas recordadas elecciones fue Walter Raúl Wayar, que había sido Vicegobernador de la Provincia durante los tres mandatos consecutivos de Juan Carlos Romero, entre 1995 y 2007.

Urtubey, candidato de una coalición contranatura denominada entonces Convergencia Salteña se impuso a Wayar por un margen ligeramente superior a los 4.000 votos.

Desde entonces, la «historia» de Juan Manuel Urtubey dentro del peronismo salteño ha sido sinuosa y desconcertante; no solo para la inmensa mayoría de los militantes del Partido Justicialista, sino también para buena parte de los opositores y ciudadanos independientes.

En 2007, Urtubey se convirtió en kirchnerista, pero no en uno cualquiera. A finales de julio de 2013 su embeleso por la entonces Presidente llegó a un preocupante extremo de enajenación. Sucedió en Coronel Moldes, cuando el exgobernador pronunció una de las frases más recordadas de su esteril, pero polifacética, carrera política; aquella en la que deseaba para el gobierno de Cristina Kirchner«cien años más».

Para entonces, ya se conocía que en 2011, cuando Kirchner era la Presidente de la Nación, Antonio Cafiero, exsenador nacional y exgobernador de la Provincia de Buenos Aires, propuso a la entonces Presidente hacer una colecta pública para pagar una estatua de Perón y colocarla en un terreno ubicado al costado de la Casa Rosada. La idea había surgido de algunos «peronistas históricos». La respuesta de Cristina Kirchner dejó bien claras las diferencias entre peronismo y kirchnerismo: «Yo para ese viejo de mierda no pongo un peso».

En 2017, ya entregado en cuerpo y espíritu al macrismo dominante, Urtubey dijo del kirchnerismo: «Que no nos vengan a correr con el peronómetro aquellos que se robaron hasta las cenizas de los ceniceros».

En diciembre de aquel año, y con ocasión del procesamiento de algunos responsables del gobierno anterior por el juez federal porteño Claudio Bonadio, Urtubey llamó «chorros» a los procesados.

Preguntado entonces si en esta calificación de «chorros», incluía a la expresidenta Cristina Kirchner, Urtubey respondió: «Claramente. Si la Justicia avanza en ese sentido, cómo vamos a hablar de que uno está perseguido políticamente porque no puede explicar su patrimonio o porque se enriqueció… Es muy difícil plantear eso como persecución política».

Cinco años después, en 2022, el exgobernador de Salta sostendría que «permitir que un fiscal acuse a una vicepresidenta en ejercicio era una señal positiva de calidad institucional».

Pero en 2025, y con ocasión de la confirmación de la condena a prisión de Cristina Kirchner por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Urtubey dijo en la red X que «Desde la primera instancia, esto se pareció más a linchamiento contra @CFKArgentina que a debido proceso. Un disparate jurídico con tufillo a proscripción».

De la «calidad institucional» al «linchamiento», pasando por el «disparate jurídico» sin hacer paradas. Y en solo tres años.

Un poco antes, en una de sus entrevistas con el periodista amigo Luis Novaresio, Urtubey reconoció que no se sentía parte de la grey católica por ser divorciado y vuelto a casar, y en otra entrevista de 2024, cuando le preguntaron si cree en la existencia de Dios, respondió: «Y… ponele que sí».

Autoexpulsado de la Iglesia, Urtubey no tuvo reparos en hacerle una visita al papa Francisco, muy poco antes del fallecimiento del Pontífice.

«Urtubey figura histórica del peronismo» es una contradicción en sus propios términos.

Porque si Urtubey llegara a ser una «figura histórica», lo sería de cualquier cosa (como la superficialidad o la figuración), menos del peronismo.

Y si, forzando la lógica y el sentido común, desafiando la ley de la gravedad y el riesgo del ridículo, alguien pudiera llegar a considerar a Urtubey «peronista», lo haría sabiendo que ni en el mejor de los casos podría darse la calificación de «histórico» a alguien que ha venido gambeteando al peronismo durante tantos años con tanta habilidad y convicción.

Iruya.com