Familias enteras duermen en la vereda de Belgrano 570 buscando renovar sus pensiones.
Desde hace días, decenas de personas con discapacidad y familiares acampan durante la noche en la vereda de la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación en Salta, ubicada en Belgrano 570, con la esperanza de poder renovar sus pensiones. La oficina nacional -que cuenta con solo dos empleadas y un horario de atención restringido de 8 a 13 horas– no da abasto frente a la demanda, generando malestar y escenas de profunda tensión.
Muchos de los que esperan en la fila llegan desde barrios alejados o incluso desde el interior provincial. Algunos llevan días intentando ser atendidos sin éxito. «Estuve hasta las tres de la tarde y no me dieron ni un número«, contó una mujer a Aries, que regresó a hacer fila desde la 1:30 de la madrugada. Otra madre relató que recibió un mensaje asegurándole atención hasta las 16, pero el local cerró a las 13.
La fila supera la cuadra, llega a doblar por calle Mitre, y el ambiente se vuelve más desesperante con el correr de las horas. «Ayer hubo gente descompensada, vinieron ambulancias, la policía, pero aun así no atendieron a todos«, denunció otra mujer visiblemente angustiada.
El trámite busca acreditar nuevamente la condición de discapacidad para conservar la pensión no contributiva, que representa el 70% del salario mínimo, es decir, unos $290.000 mensuales. Sin embargo, muchas personas ni siquiera recibieron una notificación formal, sino que se enteraron del procedimiento por escuelas terapéuticas o mensajes informales.
Las personas afectadas reclaman un sistema de turnos claro, más personal y empatía, ante lo que consideran una situación humillante y desgastante. «No es justo que tengamos que dormir en la calle para que nos atiendan. Necesitamos respuestas y respeto», concluyó una madre que aguardaba con su hija en brazos.
QPS




