El gobernador salteño negocia acuerdos electorales con La Libertad Avanza mientras su vicegobernador participa del armado presidencial bonaerense. Una estrategia que mantiene abiertas distintas alternativas para 2027.
El gobernador Gustavo Sáenz profundiza su acercamiento político a Javier Milei mientras su vicegobernador, Antonio Marocco, participa del espacio que impulsa la candidatura presidencial de Axel Kicillof. Lejos de representar necesariamente una contradicción dentro del oficialismo salteño, ambos movimientos permiten interpretar una estrategia destinada a conservar vínculos con sectores enfrentados de la política nacional.
El acercamiento de Sáenz a Milei incluye acuerdos legislativos y negociaciones electorales. Una de las alternativas difundidas por distintos medios contempla que La Libertad Avanza no presente candidatos contra gobernadores aliados a cambio de acompañamiento político en el Congreso. En Salta, ese entendimiento podría afectar las aspiraciones de Emilia Orozco y Alfredo Olmedo, referentes libertarios que mantienen diferencias con el mandatario provincial. Los alcances del eventual acuerdo todavía no fueron formalizados públicamente.
En paralelo, Sáenz consolidó su influencia sobre el Partido Justicialista provincial. El sábado 10 de octubre, un Congreso Extraordinario completó la integración de las autoridades partidarias, con Julio Argentino San Millán al frente de una conducción identificada con el gobernador. La reorganización cerró una etapa de intervención y enfrentamientos con sectores del justicialismo nacional.
El proceso estuvo precedido por una controversia judicial. En agosto, la Cámara Nacional Electoral declaró abstracta una impugnación contra la normalización partidaria porque las autoridades ya habían sido proclamadas. La decisión permitió mantener la conducción elegida sin resolver el fondo de los cuestionamientos formulados contra el procedimiento.
La situación plantea una particularidad política: Sáenz controla la estructura provincial de un partido históricamente enfrentado al proyecto libertario mientras sostiene negociaciones con el Presidente. Un eventual respaldo a la reelección de Milei dejaría al PJ salteño ante una definición incómoda. Allí adquiere importancia el papel que desempeña Marocco en el armado de Kicillof.
Marocco y la estrategia de mantener abiertas las alternativas
El viernes 9 de octubre, Marocco participó de las actividades del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que impulsa Kicillof, junto al ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa. El vicegobernador ya había mantenido contactos con ese sector y, al mismo tiempo, reconocido públicamente su pertenencia al espacio político conducido por Sáenz. Su participación puede interpretarse como un movimiento conocido o consentido por el gobernador, aunque no existe confirmación pública de una instrucción directa.
Para Kicillof, contar con la participación de un vicegobernador salteño representa una posibilidad de ampliar contactos fuera de Buenos Aires. Marocco, sin embargo, no conduce el PJ provincial ni dispone de una estructura electoral propia comparable con la del gobernador. Su presencia aporta representación institucional al armado bonaerense, pero no implica un acuerdo formal entre Kicillof y el oficialismo salteño.
La capacidad de Sáenz para construir alianzas, reorganizar espacios y mantener negociaciones con sectores enfrentados se ha convertido en una característica reconocible de su trayectoria política. Tanto en Salta como en el escenario nacional, ha demostrado flexibilidad para formar acuerdos, modificar posiciones y conservar interlocutores. Esa habilidad para armar y desarmar estructuras políticas explica parte de su capacidad para intervenir en negociaciones que exceden los límites provinciales.
La estrategia parece responder a una lógica sencilla: mantener los acuerdos con Milei sin cerrar completamente la puerta al peronismo que busca una alternativa presidencial. Marocco ofrece ese vínculo con Kicillof sin comprometer formalmente al PJ salteño. Mientras otros dirigentes definen sus alineamientos para 2027, Sáenz procura conservar margen de negociación en ambos espacios.
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