Rumores de un acuerdo entre La Libertad Avanza Salta y el PRO Salta: ¿vuelve la vieja política?

La política nacional dio un giro sorpresivo con el pacto entre Mauricio Macri y el presidente Javier Milei. Según ese acuerdo, el PRO nacional y La Libertad Avanza irían juntos bajo el sello libertario.

La política nacional dio un giro sorpresivo con el pacto entre Mauricio Macri y el presidente Javier Milei. Según ese acuerdo, el PRO nacional y La Libertad Avanza irían juntos bajo el sello libertario. Ahora, ese mismo guión parece replicarse en nuestra provincia, con posibles consecuencias profundas. Se rumorea con fuerza un acuerdo entre La Libertad Avanza Salta y el PRO local para las cruciales elecciones de octubre. La estructura de esa alianza otorgaría los lugares principales a LLA, dejando para el PRO un puesto meramente expectante, según las versiones que circulan en los pasillos.

Dentro de La Libertad Avanza Salta, ciertos nombres ya aparecen como inamovibles en sus posiciones de privilegio. Alfredo Olmedo se perfila claramente como candidato a senador nacional, consolidando su liderazgo. Carlos Zapata, otra figura conocida, sería el candidato a diputado nacional por la fuerza libertaria. Las elecciones de octubre definirán tres bancas en cada cámara del Congreso nacional por Salta. Hasta aquí, las candidaturas confirmadas no generan asombro, son rostros familiares.

¿Cuál es la sorpresa entonces?

La sorpresa, o más bien la contradicción, surge al contrastar estas designaciones con el discurso fundacional de LLA. Este espacio político nació prometiendo una renovación radical del sistema, barriendo con las prácticas tradicionales. Ni Zapata ni Olmedo pueden ser considerados nuevos actores en el escenario salteño, ambos tienen larga trayectoria. La verdadera incógnita, y posible fuente de polémica, vendría del lado del PRO. Si se confirma el acuerdo, Virginia Cornejo, una referente política con más de setenta años de edad y varios de actividad política, ingresaría en la lista. Ante esto, la pregunta es inevitable, ¿dónde está la tan anunciada renovación política?

Alfredo Olmedo demostró ser un estratega hábil y calculador durante las elecciones de junio. Armó sus listas con inteligencia, logrando una resonante victoria en la capital provincial. Su capacidad no es fruto de la improvisación, es un operador experimentado. Olmedo había generado expectativas al prometer listas con un noventa por ciento de nombres desconocidos para la política. Sin embargo, los tres nombres que hoy suenan con más fuerza, Olmedo, Zapata y posiblemente Cornejo, suman al menos una década o mucho más en la arena pública. La brecha entre promesa y realidad parece ensancharse.

Esta vez, el rol de armador de Olmedo enfrenta un desafío mayor de equilibrio político. Por un lado, debe honrar los compromisos derivados de un pacto tácito con el PRO salteño, incorporando figuras como Cornejo. Por otro lado, necesita cumplir parcialmente con la promesa de incluir caras nuevas en su boleta. La tarea exige una precisión quirúrgica para no defraudar a su base ni romper la frágil alianza. Seamos sinceros, incluir nombres desconocidos no basta por sí solo para hablar de renovación auténtica. Lo verdaderamente significativo sería incorporar nuevos nombres con reales posibilidades de resultar electos, generando un recambio efectivo.

Los dos escenarios posibles

Las encuestas actuales pintan dos escenarios posibles para la distribución de los escaños en octubre. En un primer panorama, la fuerza más votada se llevaría dos diputados y dos senadores nacionales. Esto dejaría un diputado y un senador para el segundo lugar en la contienda. Un segundo escenario plantea una disputa más reñida, con una repartición por tercios. En este caso, la primera fuerza obtendría un diputado y un senador, la segunda otro diputado y senador. Una tercera fuerza podría sorprender, colándose y arrebatando una banca en cada cámara. Esto rompería todos los moldes conocidos en la política salteña reciente.

Como comentábamos ayer en nuestra columna política, el votante salteño es impredecible, una moneda con dos caras que a veces cae de canto. Esta volatilidad inherente significa que los escenarios planteados por las encuestas son solo proyecciones. La realidad del día después de las elecciones podría ser muy diferente a lo previsto. La historia electoral salteña está llena de giros inesperados y resultados que desafiaron todas las predicciones. Por eso, la cautela es esencial al analizar las tendencias.

Octubre será entonces la prueba de fuego definitiva. En esas urnas se definirá no solo la representación de Salta en el Congreso, sino también el rumbo de su clase política. Veremos finalmente si la tan mentada renovación política se materializa con nombres frescos ganando espacios. O si, por el contrario, la foto final mostrará a los mismos actores de siempre, quizás bajo nuevas siglas o alianzas. El presunto acuerdo LLA-PRO, con figuras tan conocidas, alimenta fuertemente la segunda opción. ¿Estaremos ante el retorno disfrazado de la vieja política? El tiempo, y los votos, darán la respuesta.

El Intra