Tras culminar los solemnes cultos del Milagro, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, hizo un balance de las décadas que estuvo al frente de la iglesia salteña durante una entrevista en el programa Agenda Abierta, donde abordó temas como su renuncia, su deseo para el futuro, su conocida frase durante la visita del ex presidente Mauricio Macri, los casos de abusos eclesiásticos, la caída de la natalidad, entre otras cuestiones
En relación con el final de su gestión pastoral, el prelado explicó que al cumplir los 75 años en marzo de 2027 debe presentar su dimisión formal ante el Vaticano. Al respecto, manifestó sus intenciones para la etapa posterior a su retiro: «Mi deseo es ir a un pueblo chiquito a 20 kilómetros de Catamarca para atender a la gente, celebrar la Eucaristía, confesar, atender enfermos y dar una mano desde lo discreto».
Al recordar la polémica generada por sus palabras hacia el expresidente Mauricio Macri en el MIlagro, desmintió cualquier intención de reproche político. Sobre aquel episodio, el monseñor sostuvo con firmeza: «Mi idea fue decirle que era un bienvenido y que se llevara el rostro de los pobres que lo trataron bien, no para refregarle nada, porque esos pobres son los que convierten a los ricos sin decirles una palabra».
En cuanto a la problemática de los abusos sexuales dentro de las instituciones eclesiásticas, Cargnello afrontó el tema con autocrítica y pesar. «Cuando escuchás a la víctima se te caen los argumentos y no sabés qué hacer, fuimos avanzando en la conciencia de la Iglesia hasta ponderar lo que significa delito; no hay duda de que perdimos confiabilidad, pero eso nos hace más humildes», aseveró el arzobispo al reflexionar sobre las secuelas de estas situaciones.
En esa misma línea, remarcó las transformaciones institucionales impulsadas por la Santa Sede a partir del mandato de Benedicto XVI. «Él puso la regla de tolerancia cero y nos cambió la regla de juego, por lo que aplicamos estrictos protocolos y buenas prácticas como acondicionar las casas, tener puertas vidriadas y no recibir chicos a puerta cerrada para cuidar mucho a niños, adolescentes y a todas las personas», precisó sobre estas conductas.
Por otra parte, se pronunció sobre el descenso de la natalidad y la inminente visita apostólica del papa León XIV al país. Respecto al contexto sociocultural actual, sostuvo que «hay una cultura narcisista donde los jóvenes tienen miedo a arriesgarse o sacrificarse teniendo un hijo», mientras que sobre el viaje papal instó a la feligresía a vivirlo como un acontecimiento estrictamente espiritual para «abrir el corazón al sucesor de Pedro y escuchar su mensaje de paz».
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