Pesca ilegal en el Cabra Corral: Hallan motores colgados en árboles y kayaks enterrados

El dique Cabra Corral vuelve a quedar en el centro de la escena por la pesca ilegal, una actividad que, según los propios controles, no se limita a hechos aislados sino que muestra una logística compleja y sostenida en el tiempo.

Durante los últimos operativos de la División Lacustre y Fluvial de la Policía de Salta, se detectaron métodos de ocultamiento que llamaron la atención por su nivel de organización: redes de hasta 500 metros, embarcaciones escondidas en el monte y un hallazgo insólito en una isla del perilago.

“Se encontraba dentro de una bolsa camuflada, en la copa de un árbol, un motor de embarcación”, relató Pedro Cardozo, responsable del área.

El elemento era utilizado para facilitar el desplazamiento en el agua y permitir la colocación y retiro de redes en zonas estratégicas del embalse.

Una logística de ocultamiento en tierra y agua

Los operativos también permitieron detectar kayaks enterrados, lanchas ocultas entre la vegetación y distintos elementos de navegación camuflados en sectores de difícil acceso.

Según explicaron desde la fuerza, los infractores suelen aprovechar la extensión del Cabra Corral —más de 11.000 hectáreas— y su geografía con múltiples accesos para montar puntos de apoyo temporarios.

En esos espacios almacenan redes, motores y embarcaciones, que luego son utilizados en horarios nocturnos o de baja presencia de controles.

Redes extensas y un circuito de extracción

Uno de los principales elementos secuestrados son las redes de pesca, que pueden alcanzar los 500 metros de longitud. El mecanismo utilizado provoca que los peces queden atrapados y mueran ahogados antes de ser retirados.

Luego, el producto es extraído del agua, almacenado en bolsas o recipientes y trasladado de manera clandestina fuera del perilago.

En algunos procedimientos incluso se hallaron grandes cantidades de piezas ya acondicionadas para su posible comercialización.

Un circuito que se sostiene por la demanda

Consultado sobre el fenómeno, Cardozo señaló que la actividad se mantiene en el tiempo debido a la demanda del producto.

“Se entiende que hay una demanda prácticamente del producto. No sé si la gente tiene conocimiento de cómo llega ese pescado”, expresó.

En ese sentido, describió que el proceso no es inmediato ni artesanal: la colocación de redes, la espera, la recolección y el traslado requieren coordinación, tiempos y distintos puntos de apoyo.

Esto abre interrogantes sobre la existencia de un circuito que excede la pesca individual, aunque las autoridades evitan confirmarlo de manera categórica.

Cifras que reflejan la magnitud

En lo que va del año, los operativos ya dejaron resultados significativos:

  • 66 redes secuestradas
  • 3.915 metros de redes incautadas
  • 4 embarcaciones retenidas
  • 34 actas contravencionales
  • Cerca de 2.000 piezas ictícolas decomisadas

Los números son similares a los del año anterior, lo que muestra que la problemática se mantiene activa pese a los controles.

Controles permanentes

Los patrullajes se realizan en distintos horarios, incluso de madrugada, tanto en el agua como en tierra firme. También se intensifican en los cambios de guardia, un momento que suele ser aprovechado por los infractores.

El objetivo de los operativos es desarticular los métodos de ocultamiento y reducir el impacto de una actividad que afecta directamente al ecosistema del Cabra Corral.

Informate salta