Morillo al límite: niños inhalan nafta y muere otro adolescente en la provincia

Un changuito de 16 años falleció en horas de la madrugada en Morillo (Coronel Juan Solá, Chaco salteño norte de Salta), al prenderse fuego mientras fumaba paco y aspiraba nafta. El trágico episodio, que conmocionó a la comunidad wichí y vecinos de la zona, llega en el medio de una crisis creciente de adicciones en chicos, de entre 10 y 18 años, que ya dejó decenas de víctimas y graves consecuencias.

Desde el 2022 hasta 2025, líderes comunitarios registraron al menos cinco muertes similares por consumo de nafta, alcohol etílico y paco, más otros 16 jóvenes que quedaron con quemaduras graves.

Los inhalantes entran en los pueblos a través de almacenes y una estación de servicio; como no están prohibidos, terminan en manos de los jóvenes, que entre otros problemas, carecen de posibilidades a futuro. El consumo precoz no sólo empuja a sobredosis: también se registran intentos de suicidio y situaciones de violencia, con chicos armados con machetes en plena calle.

El interventor Marcelo Córdova (tras la escandalosa destitución del histórico barón del interior chacosalteño, Atta Gerala, que fue sorprendido robando rieles de Trenes Argentinos), dictó una resolución que prohíbe la venta de alcohol etílico y nafta en envases, pudiéndose despachar solo directamente a vehículos. Además, la resolución establece multas de hasta 1 millón de pesos para ventas ilegales de alcohol, y 10.000 por el expendio de naftas en envases.

La tercera infracción lleva al cierre del comercio, aunque concejales apuntan a que la medida golpea a quienes viven en parajes sin estaciones, sin resolver un tema clave: los controles policiales insuficientes.

En paralelo, referentes wichí exigieron operativos más firmes. Según Roberto Arias, de Chañar 2, chicos de 11 o 12 años compran nafta y alcohol en almacenes y farmacias sin que nadie actúe.

Centro cerrado y familias al límite

En 2018 funcionó un Centro Sociosanitario en Morillo que ofrecía contención, talleres, seguimiento familiar y ayuda psicológica, pero fue clausurado durante la pandemia.

El asesor José Cortez plantea reabrirlo: “No es lo mismo que el plan Unir, que no atiende específicamente las adicciones”. El ministro de Salud provincial, Federico Mangione, advierte que en Salta el consumo arranca entre los 8 y 10 años, con alcohol y paco como las sustancias prevalentes.

Mangione anunció la creación de centros de día en Metán, Orán y Tartagal. En respuesta, el Senado provincial avanzó en declarar emergencia sociosanitaria para financiar infraestructura y personal en salud mental y adicciones.

Entre las medidas que buscan controlar la situación, se anunciaron refuerzos en seguridad, operativos focalizados y controles reales. Reapertura del Centro Sociosanitario de Morillo con presupuesto y profesionales en salud mental y continuación de medidas en Monte, incluyendo atención ambulatoria y programas preventivos en escuelas.

Nada es nuevo, las adicciones entre pobladores originarios vienen de décadas. Sin embargo, fue durante los últimos 10 años que se incrementó de modo exponencial. Esto fue advertido en su momento, el monocultivo, los desmontes y la falta de planificación respecto a estrategias positivas de inclusión muestran una realidad que molesta: no hay un plan sólido y real para los pueblos originarios, solo fotos durante la campaña.