Más de 120 salteños pidieron su quiebra personal en lo que va del 2025

La jueza Victoria Ambrosini alertó sobre el crecimiento sostenido de los pedidos de quiebra de personas físicas desde 2017. La mayoría son empleados públicos endeudados con bancos, financieras y tarjetas de crédito.

El número de pedidos de quiebra personal en Salta alcanzó en 2025 más de 120 casos, confirmando una tendencia que viene en aumento desde hace ocho años. Así lo indicó la jueza de Concursos y Quiebras de Segunda Nominación, Victoria Ambrosini, quien explicó que el fenómeno refleja un cambio cultural en la manera en que los deudores enfrentan la insolvencia.

Quiénes son los que más recurren a la quiebra

Ambrosini precisó que la mayoría de los solicitantes son personas sin bienes registrables, sin autos ni inmuebles, pero con empleos en relación de dependencia. «El patrón es claro: tienen ingresos fijos, pero arrastran pasivos originados en créditos bancarios, financieras, tarjetas y de consumo. En general, son empleados públicos«, detalló a El Tribuno.

Un procedimiento pensado para empresas

La magistrada recordó que la ley vigente no distingue entre sociedades comerciales y personas físicas: «El procedimiento que se aplica es el mismo. El trámite requiere que la persona presente su quiebra con un abogado, y si se cumplen los requisitos, se dicta la sentencia».

En casos donde no hay bienes a liquidar, se embarga el 20% del salario durante un año, que luego se distribuye entre los acreedores. Sin embargo, ese monto nunca alcanza para cubrir la totalidad de la deuda.

«Lo que sucede es que se clausura la quiebra, se suspende el procedimiento, pero la persona sigue quebrada. El expediente queda abierto dos años más a la espera de que aparezca un nuevo activo«, explicó Ambrosini.

No es un «negocio»

La jueza rechazó la idea de que pedir la propia quiebra sea una salida ventajosa: «No es un negocio, porque la ley no es fácil de burlar. Quien actúa de mala fe puede enfrentar consecuencias civiles y penales«.

Según Ambrosini, la figura de la quiebra personal se transformó en una válvula de escape frente al ahogo financiero. «Antes no se les ocurría recurrir a esta herramienta. Hoy, muchos lo ven como la posibilidad de volver a empezar. Tal vez pasaron diez años con deudas y encontraron aquí una segunda oportunidad«, señaló.

QPS