El silencio de los referentes salteños es ya ensordecedor. Ningún diputado o dirigente local ha hablado claro sobre el caso.
La Libertad Avanza en Salta no atraviesa su mejor momento. El año comenzó con un escándalo que sacudió sus cimientos. Las denuncias contra Emilia Orozco y Carlos Zapata mancharon su imagen de forma temprana. Se les acusó de pedir aportes obligatorios a empleados nacionales. Ese dinero estaría destinado al mantenimiento del partido en la provincia. Un caso grave que rápidamente llegó a la justicia provincial. Hoy sigue siendo investigado por tribunales locales y federales. Parecía el prólogo de una temporada turbulenta, y así fue.
Luego estalló el gran escándalo del año, superando toda expectativa. Un concejal electo de La Libertad Avanza, el más votado de la provincia, fue implicado en un caso grave. Se lo investiga por supuestos delitos de violencia de género y extorsión sexual. La difusión de audios escabrosos reveló una mecánica deleznable. Aquel referente prometedor se transformó en un enorme problema. El partido se vio forzado a una incómoda y pública distancia. La credibilidad moral de la fuerza se resquebrajó aún más.
A pesar de todo, el partido mantenía un optimismo cauteloso. Las esperanzas de una gran elección en octubre seguían intactas. En Salta se pondrán en juego tres bancas de diputados nacionales. También se elegirán tres senadores nacionales en estos comicios. La interna partidaria se movió con esa meta clara en el horizonte. La estrategia parecía enfocada en maximizar el rédito electoral. Incluso se especuló con cambios de último momento en las listas.
La candidatura de Olmedo, sacrificada
Las encuestas comenzaron a dictar una estrategia audaz. La candidatura de Alfredo Olmedo fue sacrificada de los gurúes estadísticos. Subieron a María Emilia Orozco para intentar asegurar un triunfo contundente. Todo se basaba en un activo considerado invaluable en ese momento. La buena imagen del partido a nivel nacional era su gran baluarte. Los referentes Javier Milei y Karina Milei eran el faro. Ese espejo en el que querían reflejarse parecía muy limpio.
La última semana demostró que las apariencias engañan. Estalló un escándalo de corrupción sin precedentes a nivel nacional. Audios explosivos involucran al Presidente y a su hermana Karina Milei. Se la señala como la recaudadora de un esquema de coimas. Lo más grave es que el dinero provenía de medicamentos para discapacitados. El caso ANDis cayó como una bomba en todo el país. En Salta, el impacto fue doble y devastador para el oficialismo.
El primer golpe fue la inmediata destrucción de su principal activo. La buena imagen nacional de La Libertad Avanza ya no existe. El escudo protector que representaban los Milei se hizo añicos. El segundo golpe fue por el tema específico del escándalo. La discapacidad es un asunto de una sensibilidad social extrema. Aquí la fuerza política ya cargaba con un pesado lastre. Sus diputados salteños habían votado en contra de la emergencia en discapacidad.
La Libertad Avanza en Salta y la discapacidad
Esa votación previa genera ahora una contradicción insalvable. La diputada Emilia Orozco votó en contra de la emergencia. Su voto fue especialmente cuestionado por su discurso de campaña. Ella había prometido defender fervientemente esa misma causa. La hipocresía política quedó al descubierto de manera cruel. El nuevo escándalo nacional magnifica esa incoherencia local. La ciudadanía no perdona fácilmente este tipo de dobles discursos.
El silencio de los referentes salteños es ya ensordecedor. Ningún diputado o dirigente local ha hablado claro sobre el caso. La estrategia de esconder la cabeza bajo la tierra no funciona. Su imagen, ya muy dañada por los sucesivos escándalos, se resiente más. La pregunta que todos se hacen ya no es si perderán votos. La única incógnita real es cuántos votos perderán en octubre. El camino hacia las elecciones se ha llenado de obstáculos insalvables.
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