La Justicia de Salta hizo todo mal. No, no está leyendo una columna repetida ni mucho menos, la Justicia de Salta hizo todo mal, una vez más. Parece increíble que escribamos semanalmente sobre los errores garrafales que se suceden en el Poder Judicial salteño sin que nadie, absolutamente nadie, haga nada por frenarlo.
Los fallos y las imputaciones anticonstitucionales se repiten diariamente, solo nos enteramos de algunas pero hoy por hoy la sociedad salteña padece esta ineptitud de los funcionarios que son los encargados de impartir equidad dentro de nuestra sociedad. Para ser justo valga la redundancia la Justicia hizo casi todo mal, porque hoy la Corte de Salta revocó un fallo tan anticonstitucional que le daría vergüenza a Nicolás Maduro.
Esta vez le tocó a al experiodista y empresario de medios Martín Grande. Nada me cuesta más que salir a defender a un personaje de los medios que realmente me cae mal. Pero no mencionar este nuevo papelón judicial en nuestra provincia sería contar incompleta la verdad, y eso es algo que en El Intra Salta jamás hacemos. El ex empresario de medios y ex diputado provincial carga, desde el 2021, una imputación abiertamente inconstitucional.
Cuál es la imputación
En el 2021, la fiscal Verónica Simesen de Bielke lo citó a declarar por sus dichos en las causas Huergo. Algo abiertamente inconstitucional habida cuenta de que los parlamentarios, tanto provinciales como nacionales, gozan de inmunidad de opinión siempre y cuando estén ejerciendo su tarea legislativa. Un legislador ejerce su tarea 24 horas al día. En ese momento el exdiputado que formaba parte del Poder Legislativo de la provincia se ofuscó y llamó “atoranta” a la fiscal, el eco del “insulto” hizo temblar el niveo marmol de los tribunales locales. Claro, Martín Grande había cometido el peor de sus errores, había ido en contra del sacrosanto Poder Judicial salteño, la casta máxima de nuestra provincia.
De nada sirvieron los abogados que contrató el exdiputado. Mucho menos sirvió la Constitución nacional, ni la provincial, que deberían ser el faro que evita que la Justicia quedé encallada en el ridículo. Primero la jueza Noemí Valdéz le impuso la orden de No referirse a la supuesta víctima y mucho menos atacarla en “su condición de mujer”. Grande desobedeció esta orden judicial por lo que la causa fue a juicio y fue condenado por injurias en un contexto de violencia de género.
Quiero detenerme en este punto. Martín Grande durante su férrea defensa anti derechos, en contra del aborto, insultó decenas de mujeres. Inclusive llegó a hostigar en sus medios a mujeres que habían tenido que tomar la terrible decisión de practicarse un aborto. Ninguna de esas causas avanzó en la Justicia pese haber sido denunciado varias veces. Sólo bastó que le diga atorranta a una fiscal para que todo el andamiaje de castigo empiece a construirse. “La familia no se toca”, se oyó decir a la casta judicial.
El papelón de la Justicia de Salta
Pero el derrotero del ridículo judicial no termina en esta condena irrisoria y anticonstitucional. Martín Grande hizo lo que haría cualquiera que tiene la ley de su lado: apeló y pidió que el proceso sea declarado nulo. Pero otro juez, Antonio Pastrana, denegó el pedido del exdiputado y lo obligó a cumplir condena. Hasta este momento del relato, si nos detenemos en la inexpugnable matemática judicial van un fiscal y dos jueces que decidieron abiertamente ignorar la Constitución y la jurisprudencia que existe sobre este tipo de hechos.
Pero el año pasado, Martín Grande, ya habiendo dejado la Cámara de Diputados, tuvo que volver a presentarse ante la justicia. Otra vez había cometido el terrible error de volver a nombrar publicamente a la fiscal Simesen de Bielke. Esto demuestra que en esta provincia, si hablas mal de un juez o un fiscal, el castigo será más rápido que Emiliano Durand aumentando impuestos. Por volver a nombrar a la fiscal en una entrevista, el empresario de medios fue condenado a 20 días de prisión en suspenso, esta vez por la jueza Cecilia Flores Toranzos.
Por si no llevan la cuenta ya son tres los jueces por los que pasó esta causa absolutamente insólita e inconstitucional. Hoy, la Sala ll de la Corte de Justicia de Salta decidió ponerle fin a este papelón e hizo lugar al recurso de inconstitucionalidad presentado por el ex empresario de medios, revocó su condena, pero además nos dejó una frase tajante que quiero compartir con ustedes: “La crítica política, no puede ser penalizada”.
Es un mantra que debería repetir el gobernador Gustavo Sáenz y su patiño Nicolás Demitrópulos con todos los jueces y fiscales que llevan adelante la persecución judicial contra periodistas y opositores políticos.
El Intra




