La economía de Gaza sufre la crisis más devastadora de la historia moderna

Un informe de la ONU revela un panorama de destrucción sin precedentes, donde la reconstrucción exigirá más de 71.000 millones de dólares.

La Franja de Gaza se encuentra sumida en el colapso financiero y estructural más profundo del que se tenga registro a nivel global, un derrumbe que borró décadas de desarrollo humano y productivo tras más de dos años de un conflicto que alteró irreversiblemente el mapa de Medio Oriente. 

Al presentar un informe contundente desde Ginebra, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo advirtió que la devastación en el enclave palestino no tiene parangón en la historia contemporánea, marcando un hito trágico en los indicadores socioeconómicos internacionales. Las operaciones militares y los desplazamientos masivos que afectaron a la práctica totalidad de la población dejaron un saldo de destrucción que compromete no solo el presente, sino la viabilidad misma de la región para las próximas generaciones.

Los números delinean un escenario de penuria extrema donde el ingreso disponible se ha pulverizado hasta límites inescrutables. Hoy en día, el producto interno bruto per cápita en el territorio apenas alcanza los 58 céntimos diarios por persona, lo que representa una caída del 83% en comparación con las cifras registradas antes del estallido de las hostilidades en octubre de 2023, mientras que los precios de los bienes esenciales se dispararon un 274%. Esta asfixia financiera empujó a la totalidad de los habitantes a una situación de pobreza generalizada, pulverizando a una clase trabajadora que ya lidiaba con graves dificultades crónicas. Más del 90% de la población activa se encuentra desocupada, lo que provocó una pérdida estimada en miles de millones de dólares en ingresos laborales y dejó a los ciudadanos completamente dependientes de la ayuda humanitaria internacional.

El tejido productivo y la infraestructura física sufrieron un daño casi total que obstaculiza cualquier atisbo de recuperación espontánea. El sector de la vivienda acumula pérdidas multimillonarias, la industria y la producción agrícola retrocedieron un 94%, y apenas un insignificante porcentaje de las tierras cultivables permanece apto para la explotación, transformando la autosuficiencia alimentaria en una quimera.

Frente a este panorama de tierra arrasada, los cálculos preliminares estiman que se necesitarán al menos 71.500 millones de dólares únicamente para encarar las tareas de reconstrucción, un proceso que los expertos calculan que demandará más de diez años de esfuerzos ininterrumpidos solo para equiparar los deprimidos niveles económicos previos a la crisis. A este sombrizo escenario se suma la creciente vulnerabilidad de Cisjordania, donde las restricciones a la circulación, la expansión de asentamientos y una aguda crisis fiscal amenazan con arrastrar al sistema bancario palestino hacia un colapso financiero definitivo.

(Con información de Ámbito)