Innovación Federal: el bloque con el que Gustavo Sáenz apuesta tomar protagonismo nacional

Mientras muchos dirigentes aprovechaban el receso para tomar aire, Sáenz aprovechó para sumar soldados a su proyecto político

Hace dos semanas el gobernador Gustavo Sáenz tuvo un gesto que pasó desapercibido entre las vacaciones de verano y el ruido político que generó el INDEC, con el desplazamiento de su titular, además de la incipiente discusión de la reforma laboral que mantiene en vilo a todo el arco político. En ese contexto de calor y piletas, el mandatario salteño recibió en la Casa de Salta en Buenos Aires a dos diputados nacionales, Claudio Álvarez de San Luis y a su tocayo Gustavo González de Formosa, en una reunión que no tuvo flashes pero sí mucha estrategia. Mientras muchos dirigentes aprovechaban el receso para tomar aire, Sáenz aprovechó para sumar soldados a su proyecto político y tejer una red que recién ahora comienza a visibilizarse.

Hoy, ambos legisladores se sumaron al bloque Innovación Federal, que con estas nuevas adhesiones ya suma nueve diputados nacionales y se consolida como una fuerza intermedia con capacidad de inclinar la balanza en votaciones clave. No es un número menor si consideramos que en la Cámara baja el oficialismo necesita armar mayorías con pinzas y suele depender del humor de bloques minoritarios. Tener nueve voluntades coordinadas desde Salta le otorga a Gustavo Sáenz un poder de negociación que excede largamente el simple pedido de rutas o partidas presupuestarias para su provincia. El gobernador entiende que en política, el poder se construye en silencio y se exhibe solo cuando es necesario.

En las discusiones que se vienen en particular, donde los números no son completamente favorables al gobierno nacional, tener nueve diputados es un número bastante interesante para sentarse a conversar de igual a igual con la Rosada. El poroteo para aprobar la reforma laboral no viene del todo bien, según confiesan en privado los propios legisladores oficialistas, así que será fundamental que cada voto se asegure previo a llegar al recinto. En ese escenario de fichas contadas, un bloque con nueve diputados puede ser la diferencia entre una victoria legislativa y un papelón histórico para la administración libertaria. Por eso, Sáenz cuida a sus legisladores como un tesoro y los mantiene alejados del ruido innecesario.

Este crecimiento en silencio del bloque Innovación Federal por ahora no llama la atención de la prensa porteña, pero de seguir sumando voluntades tendrá un rol fundamental en la política nacional y eso le dará al gobernador salteño una preponderancia que hasta el día de hoy no tenía. Ya no será solo el mandatario de una provincia del Norte profundo, sino el arquitecto de un espacio que puede decidir el rumbo de leyes estructurales para el país. Es curioso ver cómo Sáenz logra lo que muchos intentan sin éxito: construir poder real desde el interior, sin estridencias ni declaraciones altisonantes, solo con paciencia de hormiga y mucho café en Buenos Aires.

Gustavo hoy se muestra prácticamente servicial a Casa Rosada en los actos protocolares y sonríe en las fotos oficiales, pero por abajo construye poder en la Cámara de Diputados donde sabe que el gobierno nacional está más complicado de lo que parece. Mientras Javier Milei disfruta de sus giras internacionales y sus peleas virtuales, Sáenz junta diputados como quien junta figuritas para el álbum del Mundial, consciente de que cada voto propio es un voto que no se mendiga. La jugada es tan sencilla como efectiva: mostrarse aliado en público pero tener los propios mecanismos de presión en el Congreso, por las dudas de que la marea cambie.

Después tenemos que ver para qué utilizar el poder que hoy está generando, si para conseguir mayores cosas para las provincias que integran Innovación Federal o si termina siendo solamente una herramienta que le asegure votos al gobierno nacional a cambio de las migajas que hoy nos está dando. Por ahora, el bloque parece más enfocado en sumar que en definir su rumbo ideológico, lo que genera cierta incógnita sobre su verdadero propósito. Lo cierto es que con nueve diputados ya no se puede hablar de un grupo testimonial, sino de una bancada con peso específico que puede exigir contraprestaciones concretas para el Norte.

La política argentina suele castigar a los que se duermen en los laureles, y Sáenz parece haberlo entendido a la perfección, por eso teje mientras otros descansan o se pelean por minutos de televisión. Si el bloque sigue creciendo al ritmo actual, pronto podríamos ver a un Gustavo Sáenz convertido en director de orquesta de una porción no menor del Congreso, algo impensado cuando asumió su gestión. Habrá que ver si esa música suena a favor del desarrollo del Norte o si simplemente acompaña la melodía oficial a cambio de algunos planos para obras que nunca llegan. Mientras tanto, el gobernador suma, sonríe y espera su momento.

El Intra