La CGT decidió un choque frontal contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei. El sindicalista Gerardo Martínez (UOCRA) anticipó una «guerra total» y fue tajante: «No hay acuerdo posible».
La CGT decidió ir al choque frontal con el Gobierno por la reforma laboral que impulsa Javier Milei. El representante sindical en el Consejo de Mayo, Gerardo Martínez (UOCRA), fue tajante ante el Ejecutivo:
«No hay ningún acuerdo posible porque es una reedición del capítulo laboral del decreto 70/23 que ya impugnamos en la Justicia».
En la central obrera hablan directamente de una «guerra total» contra el plan oficial y ya definieron una estrategia de resistencia que combina tres frentes: reconstruir alianzas parlamentarias, movilización sindical en las calles y acciones judiciales para frenar la iniciativa.
El texto que Martínez distribuyó entre los miembros del consejo directivo de la CGT califica el proyecto como una reforma regresiva, destinada a recortar derechos, limitar la negociación colectiva y debilitar a los sindicatos. «Cada vez que se intentó avanzar contra los derechos laborales, el resultado fue el mismo: más precariedad, desigualdad y exclusión», advirtió.
El plan del Gobierno, encabezado por Federico Sturzenegger, retoma los ejes del DNU 70/23: prioriza convenios por empresa, elimina la «ultraactividad», introduce un «salario dinámico» por productividad, limita las indemnizaciones (con tope de 10 sueldos y pago en cuotas) y restringe el derecho a huelga, con una cobertura mínima del 75% en servicios esenciales y del 50% en sectores «de importancia trascendental».
«No somos dogmáticos ni obstruccionistas, pero ningún país crece empobreciendo a sus trabajadores», sostuvo Martínez. La CGT, mientras tanto, afila su ofensiva: «Vamos a una guerra total, no hay posibilidad de recortar derechos».




