La provincia enfrenta un panorama alarmante marcado por el aumento del narcotráfico, la violencia y la debilidad institucional en seguridad pública.
En los últimos meses, Salta se convirtió en escenario de diversos episodios que reflejan una profunda crisis en seguridad. El crecimiento del narcotráfico, las muertes violentas, las muertes por siniestros viales, suicidios en la fuerza de seguridad y la fuga de presos de las comisarías expusieron la compleja situación que atraviesa la provincia.
Desde hace varios años que la frontera norte salteña se transformó en uno de los puntos más calientes del país, en materia de inseguridad. El narcotráfico, que viene creciendo a pasos agigantados en la zona, penetró fuertemente en todas las instituciones de la sociedad. El video aportado por un perito de Gendarmería, en el marco del juicio por la muerte de Darío Monges, expuso a algunos funcionarios que tuvieron un paso en el Ministerio de Seguridad y hombres importantes del oficialismo.
La situación tomó ribetes insospechados y expuso una grave situación que vincula a algunos de esos funcionarios con el crimen organizado, ya por todos conocidos.
Salta, además, viene siendo noticia por la cantidad de crímenes violentos ya no solo en el norte provincial, si no también en la capital provincial. El último hecho es contundente: por circunstancias que todavía no están claras, una balacera dejó como consecuencia un muerto y tres heridos de bala.
De acuerdo con un informe interno del Ministerio de Seguridad de la Nación, que abarca el período de enero a julio de este año, Salta se encuentra con una escalofriante tasa de 2.2 homicidios por cada 100,000 habitantes, superando el promedio nacional de 2.1.
Esta cifra coloca a la provincia en una posición crítica, justo detrás de Santa Fe (3.0), Neuquén (2.6), Buenos Aires (2.5) y Chaco (2.4). Estos números revelan una realidad perturbadora: Salta se está convirtiendo en uno de los lugares más peligrosos del país.
Otra de las cifras que ponen de manifiesto la crisis que atraviesa la cartera de Seguridad tienen que ver con las muertes por siniestros viales. Al 13 de noviembre, la provincia ya sumaba 118 víctimas fatales en el año. El dato muestra el fracaso del gobierno en la materia. Porque, además, se encuentran cada vez más alcoholizados al volante, en vez de ser al revés. Esto revela que nada de lo implementado por las autoridades del ministerio sirvió.
Por otro lado, en los últimos días la Policía vivió dos hechos trágicos: el hallazgo sin vida de un policía que cumplía tareas dentro de la residencia del gobernador de Salta en Finca Las Costas y otro hecho en la Escuela de Suboficiales encontraron a un aspirante fallecido producto de un disparo de arma de fuego. Ambos serían suicidios.
Estos casos pusieron de manifiesto la preocupación de todos por el estado de salud mental en la Policía de Salta y obligaron al ministro de Seguridad, Marcelo Domínguez, a tomar medidas: anunció que todos los integrantes de la fuerza policial, sin excepción de rango o cargo, deberán someterse anualmente a exámenes psicológicos.
Este caso mostró que, desde que asumió, Domínguez se mantiene detrás de los hechos. Nunca con medidas preventivas.
Por otro lado, la fuga de presos en comisarías salteñas se convirtió en una constante en el interior. Este año hubo fuga en Tartagal, en Orán, en Coronel Cornejo, Metán y, la más reciente, ayer en Rosario de la Frontera. Las primeras versiones sobre el hecho indican que los presos lograron hacer un boquete en el edificio y salieron por allí a la vía pública.
Ministro y gobernador ausente
Todos estos casos dejan de manifiesto la gravedad de la crisis de seguridad en la provincia. No obstante, el ministro, que dijo que en Salta no había bandas narcos en Salta, y el gobernador, Gustavo Sáenz, se muestran ausentes en un área clave para la ciudadanía.
Sáenz solo se muestra preocupado por estos temas cuando Patricia Bullrich, ministra de la Seguridad nacional, llega a la provincia con alguna puesta en escena, como cuestionaron algunos intendentes en el norte salteño. Pero por los otros temas, que son tan importantes para la tranquilidad de los salteños, no hizo ninguna declaración.
Aunque se han anunciado proyectos para fortalecer la seguridad fronteriza y mejorar los controles policiales, los avances son mínimos. La población exige una respuesta firme frente a un contexto donde el narcotráfico y la violencia avanzan sin freno, en medio de un estado provincial que parece estar paralizado.
El Ministerio de Seguridad pereciera estar más preocupado en resolver sus internas y tapar sus escándalos que en resolver los problemas que pide la sociedad. Así es muy difícil.
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