Los residentes del lugar no dudaron en reportar los hechos a la policía.
En las primeras horas del año nuevo se vivió un descontrol en Valle Escondido uno de los barrios más exclusivos de la capital salteña, donde se llevaron a cabo multitudinarias fiestas clandestinas como si el coronavirus fuese solo un mal recuerdo del pasado.
La fiesta clandestina estuvo llena de menores de edad, música, alcohol y cientos de invitados que llegaban de diferentes partes de la ciudad, quienes podían ser vistos en filas esperando para ingresar.
Como es común en estos tipos de eventos con menores de edad y abundante alcohol, no tardo en hacerse presente la violencia entre grupos de adolescentes. Fue tal el caos que se generó que tuvo que intervenir la policía y el personal de infantería para desactivar posibles problemas.
También se ocasionó un desastre vehicular, ya que se armó una fila de un kilómetro para ingresar al barrio privado generando un mal estar y enojo en los residentes.




