Además del cumplimiento de los horarios, la decisión abre una discusión sobre la privacidad y los límites del control estatal sobre los datos personales.
El intendente Emiliano Durand prepara la incorporación del reconocimiento facial para controlar la asistencia de los empleados de la Municipalidad de Salta. La medida modificará la rutina de los trabajadores y pondrá en manos de la administración información vinculada con su identidad. Además del cumplimiento de los horarios, la decisión abre una discusión sobre la privacidad y los límites del control estatal.
Según información a la que accedió El Intra, la iniciativa fue impulsada por la Coordinación General de Hacienda y cuenta con un presupuesto oficial de $66.871.000. Su finalidad es registrar la asistencia en dependencias municipales. La contratación todavía está en trámite, por lo que el proyecto no debe confundirse con un sistema que ya esté funcionando.
Para los empleados, registrar el ingreso mediante el rostro puede generar una incomodidad distinta de la que produce una firma o una tarjeta. Supone entregar información personal cuyo resguardo dependerá del empleador. Aunque no hay una reacción gremial acreditada en la documentación citada, la medida plantea preguntas sobre las alternativas disponibles y las garantías que recibirán los trabajadores.
También importa qué ocurrirá cuando el reconocimiento falle. Un ingreso que no quede registrado podría derivar en una discusión por una llegada tarde o una ausencia. La gestión de Durand deberá explicar cómo se corregirán esos errores y cómo podrá reclamar el empleado. La precisión prometida por un sistema no reemplaza la obligación de revisar cada caso antes de aplicar consecuencias laborales.
El rostro como dato y la responsabilidad de protegerlo
La cuestión más delicada es qué sucederá con la información reunida. Quién tendrá acceso, durante cuánto tiempo se conservará y qué impedirá utilizarla para otros fines son preguntas que requieren respuestas públicas. El objetivo anunciado es controlar la asistencia. Eso no acredita que exista otro propósito, pero vuelve necesarias garantías que impidan ampliar su uso sin justificación ni control.
Los riesgos de suplantación están documentados. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, conocido como NIST, advierte que una fotografía puede emplearse para intentar engañar sistemas de reconocimiento facial y acceder a un teléfono o una cuenta bancaria. Su advertencia señala una diferencia fundamental: una contraseña puede cambiarse después de un robo; los rasgos del rostro no se reemplazan de la misma manera.
Una eventual filtración municipal no permitiría, por sí sola, entrar a una cuenta bancaria: el peligro dependerá de los datos expuestos y de las defensas de cada servicio. Pero esa posibilidad exige discutir la protección antes de reunir la información. Durand avanzará sobre el control de los horarios; su administración deberá demostrar el mismo rigor para cuidar los datos de quienes trabajan para la ciudad.
El Intra




