El informe de la Sindicatura señala nombramientos docentes irregulares y más de 230 personas que dejarían de cobrar de la escuela cuestionada.
Cristina Fiore enfrenta el fin de su gestión al frente del Ministerio de Educación tras conocerse el informe completo de la SIGEP que demuestra que mintió sobre la escuela fantasma 7160. La ministra ha salido varias veces en estos días a intentar explicar algo que a las claras ya no es un error administrativo, sino un delito planeado con detenimiento y fraguado con el concurso de varias personas y estamentos públicos. La escuela fantasma 7160 no es simplemente una vieja estructura readecuada a las necesidades del Ministerio de Educación.
No es simplemente una usina de corrupción y pagos de sobresueldos, según surge del informe de la Sindicatura General de la Provincia que da cuenta de las irregularidades de la 7160. En particular se habla de una cuestión central y es que ninguno de los docentes de la escuela fantasma 7160 pasó jamás por la junta de clasificación. Es decir fueron nombrados a dedo y por capricho de la actual ministra con una clara connivencia del secretario de gestión educativa Alejandro Williams Becker y de los directores de recursos humanos.
Los miembros de la junta calificadora fueron según el informe de la SIGEP informados sobre las irregularidades de la 7160. Es decir que si los miembros de la junta fueron informados se encargaron de decirle a la ministra que había docentes que habían sido nombrados de manera irregular. Fue la mismísima ministra de Educación la que decidió que la escuela 7160 siga funcionando pese a las irregularidades que había señalado la sindicatura general de la provincia en su informe.
Además se conoció que aparentemente la escuela fantasma no era tan legítima como decía la ministra y el secretario de gestión académica. Según pudo saber el diario Salta el próximo mes quienes aparecen en la nómina, es decir más de 230 personas, dejarán de cobrar lo que percibían de esa escuela. Claramente el informe llegó al gobernador Gustavo Sáenz y sumado al ruido de los medios han pedido interrumpir este obvio pago de sobresueldos al menos hasta que la prensa deje de hablar sobre el tema.
Por mi parte voy a seguir publicando cada pedazo de información que tenga hasta que alguno de los funcionarios dé una explicación concisa o vaya preso como se merece. La corrupción en el sistema educativo es particularmente grave porque afecta directamente a los estudiantes y a las familias que confían en las instituciones públicas. Los recursos que deberían destinarse a mejorar la calidad educativa terminaron en manos de personas que no cumplían ninguna función real en el sistema.
La ministra Cristina Fiore debería renunciar a su cargo para permitir una investigación independiente que determine todas las responsabilidades penales y administrativas. El secretario Alejandro Williams Becker y todos los funcionarios involucrados en el nombramiento irregular de docentes también deben ser investigados por la justicia. La sociedad salteña merece saber la verdad completa sobre este escándalo que involucra a las más altas autoridades del Ministerio de Educación.
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