Las lluvias vuelven a dejar en evidencia una deuda en materia de infraestructura vial en Salta.
Las lluvias vuelven a dejar en evidencia una deuda en materia de infraestructura vial en Salta. No hubo obra pública que pudiera contener las precipitaciones que afectaron a la provincia, sobre todo las localidades de Rosario de Lerma y La Merced, donde aproximadamente 40 familias tuvieron que ser rescatadas por equipos técnicos.
El problema no se limita únicamente al crítico estado de la Ruta Nacional 34, históricamente señalada por su deterioro y peligrosidad. También alcanza a corredores estratégicos como la Ruta Nacional 68, fundamental para la conexión con los Valles Calchaquíes y el flujo turístico, donde los baches, anegamientos y cortes parciales se vuelven cada vez más frecuentes ante lluvias intensas.
A esto se suma la lenta ejecución de obras clave, como el nuevo puente que conecta Vaqueros con Salta Capital. Anunciada como una solución estructural para mejorar la circulación y descomprimir el tránsito en la zona norte del área metropolitana, la obra avanza a paso lento. Por ahora, no logra ofrecer respuestas definitivas frente a cada temporal.
Mientras tanto, en el norte provincial, la atención se dirige al posible crecimiento del río Pilcomayo. Desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) intensificaron el monitoreo sobre la zona para prevenir a la sociedad y, por ende, evitar una tragedia.
Situaciones que se repiten
La situación se repite también dentro de la ciudad de Salta, donde numerosos barrios quedan aislados por calles intransitables, desagües colapsados y falta de mantenimiento. La ausencia de un enfoque integral que contemple drenajes, pavimentación y planificación urbana vuelve a poner en jaque la vida cotidiana de miles de vecinos.
En este contexto, la incertidumbre se profundiza ante la falta de información oficial sobre el plan de obras públicas que la provincia prevé para el año 2026. Al igual que ocurre en la capital salteña, no se conocen detalles sobre inversiones, prioridades ni plazos concretos, lo que refuerza la sensación de improvisación frente a un problema que, lejos de ser nuevo, se repite año tras año.
El Intra




