De ministro a YPF: qué lindo es tener buenos contactos

No está mal tener suerte en la vida. Lo llamativo es cuando la suerte parece venir acompañada de una familia que, casualmente, tiene bastante buena llegada a los lugares donde se decide quién ocupa qué cargo.

Martín de los Ríos como director de YPF cobra más de $122 millones mensuales, una cifra que no parece un salario sino el premio mayor de una lotería, salvo por un detalle: acá  ni hubo sorteo sino que fue rosqueado por botita.

De los Ríos no llegó a ese lugar desde una isla. Fue ministro de Producción de Gustavo Sáenz durante los primeros seis años de su gobierno y, además, es su concuñado.

Entre sus responsabilidades como funcionario estuvieron áreas vinculadas con Ambiente y quedó pendiente, el problema de Lomas de Olmedo, el llamado “Chernóbil salteño”, por la pérdida de gas que afecta a la zona.

Sin solucionar ese desastre abandó el despacho provincial y apareció en el directorio de YPF, una de las empresas más importantes del país recibiendo una remuneración que para la enorme mayoría de los argentinos resulta directamente inimaginable.

Mientras tanto, a esa enorme mayoría se le explica que hay que ajustarse, esperar, cuidar cada peso y entender que los recursos son escasos. El discurso de la escasez parece tener, sin embargo, una curiosa excepción cuando se trata de determinados cargos y determinados apellidos.

$122 millones por mes es una fortuna, por lo cual cabe preguntarse qué tarea concreta justifica semejante remuneración y qué obtiene Salta a cambio. No es una pregunta extravagante. Si un funcionario cobra 79.500 dólares mensuales, lo mínimo sería conocer qué hace para justificarlo. Pero lo cierto que solo está ahí para agrandar su patrimonio.

Además, tenia a su hermano, el doctor Antonio de los Ríos, tambén viviendo del estado con un sueldazo hasta que fue eyectado por irregularides en la compra de medicamentos. El gobernador, su esposa, la hermana de su esposa, el marido de la hermana de la esposa, el hermano del marido de la esposa, todos viviendo de la plata de los salteños.

Las oportunidades parecen formar parte de una misma geografía del poder, mientras afuera queda esa enorme mayoría que no tiene un concuñado en un directorio ni un apellido convenientemente ubicado para acceder a una remuneración de semejante magnitud.

Dato Preciso