Colapso en la salud militar: renuncia clave en medio de una deuda millonaria y protestas gremiales

La crisis en el sistema de atención médica para las fuerzas castrenses escaló a un nivel crítico tras la dimisión del administrador.

La salida del coronel retirado Ariel Guzmán se concretó tras una reunión con el ministro de Defensa, Carlos Presti, en un contexto de máxima tensión marcado por un intrincado esquema administrativo que fragmentó la gestión entre la entidad residual y la flamante Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA). 

Mientras los aportes corrientes fluyen hacia la nueva estructura, el viejo organismo arrastra una deuda monumental que asfixia a los prestadores de todo el país y profundiza los cortes prestacionales, especialmente fuera del área metropolitana.

La situación desató una fuerte reacción gremial encabezada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), cuyos manifestantes irrumpieron en la sede central ubicada en el barrio porteño de Balvanera tras violentar los accesos, exigiendo respuestas ante la incertidumbre que pesa sobre cientos de puestos de trabajo. Las protestas y planes de lucha se multiplicaron también en el interior del país, reflejando el malestar de un personal civil que padece descuentos salariales pese a carecer de cobertura médica efectiva.

Desde la cartera de Defensa señalaron que la salida de Guzmán responde a la necesidad de acelerar los tiempos de reestructuración para sanear el pasivo histórico, mientras que las autoridades de la nueva obra social y los sindicatos mantienen un pulseo feroz por el futuro de las prestaciones, las farmacias y los centros médicos distribuidos en distintas provincias.

(Con información de La Nación) Aries